Con varios signos de tortura y once impactos de bala, así encontraron el cuerpo de Hermes Alberto Ordóñez, un soldado del Ejército Nacional asesinado por guerrilleros de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
A sus 20 años, el uniformado había pedido permiso en la unidad militar a la que pertenecía, para asistir al velorio de su padre en la ciudad de Popayán. De regreso a la base y vestido de civil, Ordóñez fue obligado a bajar del vehículo de servicio público en el que se desplazaba por una zona montañosa del municipio valluno de Tuluá, en el suroeste del país.
“El soldado inicialmente fue amarrado en el cuello, en las manos, le quebraron los brazos derecho e izquierdo y posteriormente asesinado con once impactos de arma de fuego”, precisó el comandante del Batallón Palacé, coronel Jaime Orlando Alarcón.
El Ejército denunciará ante organismos internacionales de derechos humanos el asesinato del soldado Ordóñez, “con el fin de que se investigue y se aclare esta acción delictiva por parte de los terroristas, que no demuestran con este hecho sino el querer que los colombianos vivamos en un estado de zozobra”, agregó el alto oficial.
El soldado llevaba un año al servicio del Ejército y era la principal fuente de sustento de su familia.
Por Canal CARACOL