26 Jul 2018

Águila Arpía

Águila Arpía

El Águila Arpía considerada la más grande del neotrópico, una de las más grandes del mundo y la más fuerte del planeta, ya que tiene la capacidad de levantar su propio peso tres veces, siendo superada únicamente por la ya extinta Águila de Haast[1]. Ha sido apadrinada por la Fuerza Aérea Colombiana para su conservación y reconocida como su ave insignia, representando el espíritu y el ideal ser de la Institución.

El 16 de junio de 2016, la Fuerza Aérea Colombiana y la Fundación Bioparque La Reserva[2] firmaron el Convenio de Colaboración para la protección, conservación y reproducción ex situ de una de las cuatro águilas arpía que existen en el país. Como parte de esta alianza se encuentra el Convenio Marco de Cooperación entre la Fuerza y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt en busca de aunar esfuerzos científicos y técnicos que permitan desarrollar acciones en la generación de conocimiento de la biodiversidad en el país.

Las razones por las cuales la Institución acoge el arpía como símbolo inician por ser una hija de Colombia, que hace presencia en los cielos de la Costa Pacífica, en sectores del Magdalena Medio, así como, en la Orinoquía y la Amazonía.

También se le considera dueña de una de las garras más fuertes del mundo, apenas sobrepasada por la del oso grizzli. Por ser “superdepredadora” está en la cima de la cadena alimenticia, a lo que se suma el ser cazadora innata y extraordinaria que bate sus propias presas, para ello tiene una técnica depurada que se caracteriza por la observación la paciencia, el análisis, el sigilo y la contundencia.

A estos atributos se agrega que el arpía encarna una serie de valores con los cuales se identifica la Fuerza Aérea, reafirmándolos a través de la campaña institucional "Así se va a las Alturas", lema que proviene del latín Sic itur ad Astra, y ha acompañado a la Institución desde sus inicios en 1919. La iniciativa lanzada en julio de 2016, fue inspirada al interior de la Fuerza y proyectada en cada uno de sus integrantes, distinguiéndolos como militares con vocación de servicio, quienes al igual que el arpía personifican:

La Fortaleza, física y de carácter. Esta ave se empecina en luchar y vencer.

El Valor, caza presas de gran tamaño como los monos aulladores, dispuesta a enfrentarse con todo aquel que considera una amenaza, incluso el hombre.

La Integridad, el arpía no se aprovecha del esfuerzo de otros, ella misma lucha por conquistar sus logros, caza sus propias presas.

Lealtad y Disposición, hasta donde se conoce las arpías son monógamas, mantienen una misma pareja durante toda su vida, lo cual cuenta que conocen y proceden con lealtad y por demás siempre están atentas y dispuestas para su pareja y polluelos.

El Orgullo, en esta especie no existe ningún asomo de timidez o docilidad, por el contrario su porte representa firmeza, tenacidad, fuerza y poder.

Legado cultural
Las águilas han estado presentes en las civilizaciones más antiguas del Medio Oriente como la babilónica, sumeria y asiria quienes veían en ellas un signo de divinidad, incluyendo a los egipcios, cuyos dioses Isis y Horus eran representaciones humanoides de aves rapaces; en América los Aztecas, Incas y Mayas no fueron ajenos a tal magnificencia y representaron en las águilas el poder de sus culturas.

Actualmente, siguen siendo símbolos en las tribus ancestrales como los Awá, una etnia indígena amenazada, que habita en territorio colombiano en la frontera con Ecuador y utiliza las plumas del águila arpía para simbolizar jerarquía en ceremonias especiales. Es tan evidente la presencia de estas aves en la historia de la humanidad, que Bogotá, por ejemplo, porta en su escudo al Águila Negra Rampante, la cual representa al Sacro Imperio Romano Germánico, y es portada en los estandartes de la ciudad de Santafé de Bogotá por la importancia adquirida en el ámbito militar y religioso en épocas de la colonia.

La Harpía, con h por referirse a la etimología y sin h uso más frecuente, recibe su nombre del famoso monstruo de la mitología griega que era mitad mujer y mitad ave de presa; se cree que fue nombrada así gracias a los conquistadores españoles que al explorar las selvas amazónicas se encontraron con este enorme animal al cual asociaron con las harpías mitológicas por su tamaño y ferocidad.

Su característica predadora es la herencia genética que no ha podido desaparecer a pesar de los millones de años de evolución, ya que de acuerdo a los estudios paleontológicos recientes, las aves evolucionaron del “Velociraptor”, un dinosaurio que habitó la tierra hace aproximadamente 180 millones de años cuyo nombre significa “ladrón veloz”. Esta rapaz es diurna, sus alas cortas y redondas le permiten maniobrar con impresionante agilidad en las espesas selvas, su cresta bifurcada detecta sonidos en el bosque para capturar las presas y su alimentación se basa principalmente en mamíferos arborícolas de gran tamaño como osos perezosos, primates, otras aves y algunos reptiles.

También ha hecho parte de la historia de la Fuerza Aérea desde hace varios años, no en vano, una de sus más poderosas aeronaves de ala rotatoria lleva su nombre, el Helicóptero AH-60 Arpía, orgullo de ingeniería colombiana, que representando al águila demuestra su capacidad de maniobra y poder de fuego de increíble potencia. Actualmente, se asemeja aún más dada una de las principales y más ventajosas características que distinguen a los depredadores alados: la visión, ya que los cascos para pilotos tienen integrados miras y displays de alta tecnología que permiten a la tripulación una impresionante precisión en la entrega de armas, dándoles sin lugar a duda la superioridad aérea a la hora del combate.

Conservar la Especie
En Colombia, no se han realizado estudios del ave en su estado natural, solo se sabe que está clasificada como una especie vulnerable de acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN, ya que como la mayoría de las aves rapaces tiene una baja tasa de reproducción y requiere de grandes hábitats para sobrevivir, si a esto le sumamos las altas cifras de deforestación de bosques y selvas y la fragmentación de los ecosistemas, entonces se puede concluir que el panorama para el arpía es desalentador.

Debido a su comportamiento sigiloso, su estudio y observación en campo es de los más difíciles, lo que les ha hecho merecedoras de sobrenombres como “águila invisible”, pues es casi imposible ver su vuelo en estado natural y su estudio implica altas dosis de tiempo y paciencia. No obstante, esta especie es considerada un excelente indicador biológico ya que su sola presencia significa un estado saludable del ecosistema, es por esto que se conoce como una especie sombrilla o paraguas, es decir que al entrar a un programa de conservación favorecería a otras especies que hacen parte de la comunidad de su hábitat y de las cuales se alimenta.

La decisión de adoptar el arpía, responde a un compromiso de responsabilidad social como Institución y colombianos para que esta especie no se extinga. Generar conciencia y sensibilizar sobre la preservación, apoyados en las capacidades con que cuenta la Fuerza siempre vigilantes desde aire y en tierra.

Bibliografía

Márquez C., Bechard M., Gast F., Vanegas V.H. 2005. Aves rapaces diurnas de Colombia. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos “Alexander von Humboldt”. Bogotá,D.C. - Colombia. 394 p.

Ostos, 2013. Studbook Nacional de Águila Harpía (Harpia harpyja)
Torres,1991. Las rapaces en la naturaleza y en la historia. Rev. Acad. Colomb. Cienc.: Vol. XVIII, Número 68. Mayo.

El águila de Haast, el águila más grande que la Tierra ha visto. 28 de mayo de 2012 recuperado de http://rapacesdelmundo.blogspot.com.co/2012/05/el-aguila-de-haast-el-agu...

Águila arpía, el águila más poderosa del mundo. Viernes, 27 de febrero de 2015 http://aguilasdelmundo.blogspot.com.co/2015/02/aguila-arpia-el-aguila-ma....

http://www.elmundo.es/especiales/2009/02/ciencia/darwin/seccion3/seccion...

Por: Capitán Adriana Caro Jácome
León Levi