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Alas para la paz

Desde tiempo atrás, tome la decisión de escribir sobre la muy importante adquisición realizada por el país con la negociación adelantada por el Ministerio de la Defensa Nacional y más específicamente por la Fuerza Aérea Colombiana; los días han transcurrido desde esta intención, no encuentro mejor ocasión que la culminación de las elecciones presidenciales y en momentos que todos los colombianos tenemos la esperanza y la confianza, pero sobre todo la convicción, que soplarán mejores vientos para nuestra Patria. En esta oportunidad escribiré acerca del proceso de negociación ejecutado para la "adquisición de los aviones Súper Tucano ALX- A-29.
Cerca de ocho años transcurrieron en ese tortuoso proceso, durante su desarrollo, afloraron toda clase de manifestaciones, se evidenció la participación de diversas personas y entidades que plantearon unas apoyo y otras desacuerdo, surgieron opiniones, puntos de vista, apreciaciones, críticas positivas y de valor, infortunadamente también afloraron planteamientos que dejaron ver un manejo inapropiado del tema, desconocimiento... Ello se entiende cuando no se está en el medio aeronáutico, sin embargo considero conveniente, si se quiere opinar de un tema específico y especializado, que se tiene la obligación de documentarse y asesorarse con personas que lo dominen, la intención al lanzar conceptos y opiniones, debe estar mucho más allá de los intereses personales, en este caso en particular, estamos hablando de los "intereses” del país.

Se corre un gran peligro cuando se lanzan conceptos sin dominar la temática y sin un criterio fundamentado de lo que se afirma, corresponde a la realidad, esos conceptos errados crean incertidumbre, por lo que se debe iniciar el proceso de aclaraciones, en este caso correspondió al Ministerio de Defensa y a la Fuerza Aérea Colombiana, dedicar a los manejadores del caso a atender y aclarar detalles técnicos, pero sobretodo y lo más perjudicial, se prolongaron los tiempos para la adquisición de herramientas que son importantes y apoyan a la solución de ese agobiante problema que vive el país… Qué delicado cuando se pretende ser erudito en temas que no son de pleno manejo y conocimiento, de su cultura, o de su preparación profesional, cada tema en particular se debe entregar a expertos, que los hay para cada área, científicos para los temas de la ciencia, ambientalistas para resolver temas relativos al medio ambiente, políticos para manejar los delicados asuntos estatales y pilotos militares para asesorar la adquisición de aeronaves de guerra, es decir "cada quien con lo suyo y en lo suyo"… ¡Qué error cometen estas personas y cómo perjudican la querida Patria; surge el interrogante!.. ¿Serán concientes de ello?

Tengo claro que el debate y la concertación son necesarios, la transparencia reviste gran importancia, todas estas condiciones se dieron con creces en este vital proceso para la seguridad interna y externa del país, el mismo estuvo lleno de complejas situaciones y vivió toda clase de trámites y exigencias de tipo legal y administrativo, muchos de esos trámites, hoy por hoy afirmo, como parte del proceso que fui, no son requeridos e indispensables, pues el país debe adquirir lo que requiere para sus necesidades vitales, desde luego posterior a que se hagan los estudios de parte de los peritos en las áreas respectivas, aún más, los procesos y procedimientos inherentes a la seguridad, deben ser mas ágiles y expeditos, ella no da espera, en gran medida esos trámites entorpecen y "paquidermizan" procesos tan fundamentales para Colombia como lo son los de su propia defensa.

Creada la necesidad de renovar la flota aérea, por la avanzada edad de las aeronaves de combate de la Fuerza Aérea Colombiana, en 1997 se presentaron los proyectos iniciales al COMPES después de haber sufrido toda clase de estudios internos al seno de la Fuerza Aérea, Institución seria e idónea en este tipo de proyectos y sin duda la más calificada, experimentada y con el conocimiento suficiente para la definición de estos temas; posteriormente se continuaron los estudios y la presentación de los mismos ante el Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, trámites que se extendieron desde 1998 hasta el 2000, posteriormente en el 2001 el proyecto se divide en dos fases, la primera para la adquisición de 24 aviones del tipo turbo hélice por un valor de 234 millones de dólares americanos y la segunda para la adquisición de 12 aviones tipo turbo fan por 305 millones de dólares, lo anterior nos indica que se había priorizado de antemano y desde el inicio del proceso que la adquisición de los aviones por el tipo de conflicto que requería el país con inmediatez, eran los turbo hélice, los de la segunda fase no menos importantes, estarán para una futura etapa, que efectivamente en oportunidad muy próxima, se debe dar.

Por diversas razones de las cuales ya he esbozado algunas de ellas en apartes anteriores de mi escrito, se suspende el proyecto entre los años 2002 al 2003. En el 2004 se retoma y reactiva el proyecto, para la compra de 24 aviones turbo hélice, se realiza el documento COMPES el No.3293 el mismo con el visto bueno de la Comisión Interparlamentaria de Crédito Público, posteriormente se dio la aprobación por parte del COMFIS, se realiza la audiencia preliminar y se debate en el Senado de la República, en el mismo intervienen algunos señores Senadores y se toman decisiones a raíz del debate mencionado, abrir “nuevamente” el proceso para aviones turbo fan y turbo hélice.
Buscando siempre la transparencia y la participación a diferentes niveles y atendiendo esas infortunadas intervenciones, se catalogan como infortunadas, por la falta de profundidad, tecnicismo y conocimiento del tema y como se manejó el mismo. 

Se reúne entonces, una vez más el equipo de expertos de la Fuerza Aérea a darle forma al nuevo pliego, lo anterior demandó tiempo, desgaste, se conocía de antemano, cual seria el resultado final de este trabajo, por conocer desde tiempo atrás, casi ocho años, la real necesidad de la Institución y del país, pues nunca se improvisó por parte de la Fuerza Aérea; por el valor y características de los turbo fan, se realizaron los ajustes a los pliegos, todo este trabajo se inició en el 2005 y se prolongó por meses, con nuevas características, costos, aspectos técnicos, entrenamiento, definición del paquete logístico, porcentajes de contratación residual, offset, dando posibilidad a los dos tipos de avión, pero en detrimento de la cantidad de los mismos, pasando de 24 unidades a 22.

El segundo tema surgido del debate sostenido en el Senado de la República, se considera más conveniente y positivo, la Fuerza Aérea decide invitar a Transparencia Internacional para que haga acompañamiento y se constituya como parte del proceso, de esa manera demostrar que se trata de un proceso serio, responsable, limpio y de total claridad, es así, como los doctores Manuel Ayerbe y Gilberto Londoño participan del proceso, son asistidos y asesorados por el Comodoro del Aire de la Real Fuerza Aérea Británica, Allan Waldron. De este acompañamiento se conocieron comentarios positivos por parte de la pren sa internacional y en el país, hace unos días, el proceso de la revisión de los pliegos continua con el equipo de Transparencia Internacional y se da finalmente apertura al proceso, con la compra de pliegos por seis empresas de diversos orígenes, Corea, Italia, Checoslovaquia, Estados Unidos y Brasil, que poseen variados tipos de avión con algunas de las características exigidas en los pliegos; transcurridos los días y con argumentos de todo tipo, cinco de ellas se abstienen de participar y sólo presenta oferta la compañía Brasilera Embraer, firma que produce el avión "Súper Tucano" ALX A-29.

Embraer realiza un total de ocho vuelos de verificación en junio, vuelos realizados de manera satisfactoria ante las exigencias planteadas, se evalúa la oferta, la que se declara desierta, debido a que la compañía oferente no presenta un elemento fundamental para el entrenamiento de pilotos, como es el simulador de vuelo, lo anterior implicó tomar la decisión de abrir un proceso de contratación directa en fecha 12 de agosto de 2005 con un sólo oferente, para aviones del tipo turbo hélice, es decir, se regresó a lo que ya se había planteado cuatro años atrás en el 2001.

La empresa Embraer quien cumplió con todos los requisitos exigidos con la excepción del simulador de vuelo, fue invitada; la misma presenta la oferta en los términos estipulados y finalmente se hace la negociación de la minuta del contrato.

La eficiencia y conocimiento del equipo negociador permitió que el país realizara una excelente contratación, en donde se paso de 22 aviones a 25, con todas las exigencias técnicas, logísticas requeridas, un moderno simulador de vuelo nivel siete con aprobación de la FAA, que garantiza un entrenamiento efectivo y una mayor economía, así mismo, se logró un offset que le dará al país la posibilidad de abrir importantes negocios, aportes a la comunidad y a la industria aeronáutica, dando mano de obra y una gran oportunidad de progreso y desarrollo, lograr una transferencia de tecnología que redundará en alto porcentaje en el pueblo colombiano en forma directa, sin dejar de lado por supuesto, que los aviones como tal, son un aporte muy importante para contribuir a lograr la tan anhelada paz que todos esperamos en el país; de otra parte, se mejoró el aspecto financiero y se logró una mejor prontitud en las entregas de material. 

Sino se hubiesen dado tantas intervenciones e intromisiones de variadas personas y entidades, este proceso se podría haber dado, cumpliendo con todos los pasos exigidos por la ley colombiana, en un máximo de dos años y no como en este caso que se extendió a un poco más de ocho años; muy seguramente la situación de seguridad del país podría ser más favorable, si el proceso se hubiera dado con la fluidez esperada.

Cierro este escrito con una frase pronunciada por el señor Comandante eneral de las Fuerzas Militares de Colombia, en relación a la necesidad que tiene nuestra Patria de adquirir estos aviones, "Las aeronaves de combate táctico son una necesidad de las Fuerzas Militares, dado que la capacidad de fuego de los aviones, marca la diferencia en la confrontación actual".

De esta manera y después de salvar este tortuoso y tormentoso proceso, pero al final exitoso, esperamos que los aviones Súper Tucano, sean verdaderas "Alas para la paz".

Por Mayor General Ricardo Rubianogroot Román