25 Jul 2018

Black Hawk: la aeronave que 'escribió' su historia en Colombia

Fecha de Creación: 
25 de Julio de 2018
Black Hawk: la aeronave que 'escribió' su historia en Colombia

Esa aeronave es el UH60 Black Hawk, que a nivel mundial se hizo famoso por la película “La Caída del Halcón Negro”, publicada en 1993, pero que en Colombia empezó a escribir su historia desde julio de 1988 cuando al país, dentro de un avión de transporte militar, llegaron los primeros cinco halcones a la base de la Fuerza Aérea Colombiana, FAC, en Puerto Salgar, Cundinamarca.

A partir de ahí la historia del conflicto armado interno cambió para siempre. Cabecillas de la antigua guerrilla de las Farc y capos del narcotráfico o de bandas criminales como Raúl Reyes, muerto en el 2008; Monojojoy que falleció en 2010; Alfonso Cano, abatido en 2011 y “El Indio”, muerto en 2018, son algunos ejemplos de quienes sufrieron la efectividad de una Fuerza Pública apoyada, ya sea por transporte o ataque, del poderoso Black Hawk del Ejército, Policía o Fuerza Aérea.

Lea también: Fuerza Aérea invita a jóvenes a definir su situación militar

“Con el UH60 llegó una capacidad que desequilibró a favor de la Fuerza Pública la acción inmediata contra los agentes generadores de violencia y desde entonces, en la gran mayoría de operaciones de gran impacto, hay un Black Hawk involucrado”, explica el general Rodrigo Alejandro Valencia Guevara, comandante de Operaciones Aéreas de la FAC.

En la actualidad, Colombia cuenta con una flota de 97 aeronaves de este tipo (sumatoria de Ejército, Policía y Fuerza Aérea) y con ese número se sitúa, según el general Valencia, como el tercer país en el mundo con la mayor cantidad de Halcones Negros después de Estados Unidos y Turquía.

Además, como lo afirma el coronel Javier Orlando Orjuela, comandante del Comando Aéreo de Combate #5, el UH60 en Colombia fue convertido en un aparato con dos tipos de prestaciones: utilitario y de ataque.

“A partir de su llegada, la Fuerza Aérea se encargó de actualizarlo y ahora vemos un helicóptero con capacidades de hacer infiltraciones, rescates, evacuaciones aeromédicas, transporte, extinción de incendios y ataque, como es el caso del Arpía, que es un desarrollo 100% colombiano”, detalla el oficial.

Justamente el Arpía se convirtió en la “joya de la corona” para las Fuerzas Armadas. Esta versión del Black Hawk se desarrolló en Colombia por primera vez en noviembre de 1995 por una necesidad, según la FAC, que se presentaba en el momento y debido al conflicto interno colombiano, las diferentes estructuras de las Farc se empezaron a desplazar a lugares de difícil acceso con el fin de no ser detectadas.

“Gracias a la mano de obra de nuestra propia gente se pudo utilizar el UH60 como una plataforma de ataque veloz, alta maniobrabilidad y con excelente capacidad de carga”, recuerda el coronel Orjuela.

La primera operación del Arpía fue el 30 de enero de 1996 en una misión de apoyo aéreo a las tropas del Ejército que intentaban evitar la toma de Urrao, Antioquia, por parte del frente 34 de las Farc.

Desde ese entonces el desarrollo tecnológico del Arpía, en gran parte por el talento humano colombiano, no ha frenado y actualmente se encuentra en la cuarta versión, con un sistema de armas que está a la vanguardia.

Vea también: Eln desmiente acusaciones del Gobierno sobre vínculos con el narcotráfico

Pero las habilidades no solo están en la Fuerza Aérea, las tripulaciones de la Policía y del Ejército también sobresalen por el tipo de operaciones que realizan. Un ejemplo de ello es la capacidad que maneja a la perfección la aviación del Ejército Nacional con las horas de vuelo nocturnas, convirtiéndose en uno de los pocos ejércitos del mundo con esa capacidad, mientras que la Policía saca pecho con los más de 900 operativos realizados con sus Black Hawk desde 1999.

Sufrieron el conflicto

A pesar de generar una superioridad para las operaciones contra los grupos armados ilegales, los UH60 Black Hawk también han sufrido la intensidad del conflicto armado colombiano.

Desde la Fuerza Aérea aseguran que desde 1988 se han perdido aproximadamente seis aeronaves por diferentes razones entre las que están accidentes o ataques de la guerrilla.

Cada fuerza ha perdido Black Hawk, pero los más recordados son el UH60 con 22 militares abordo que fue derribado por las Farc en Dabeiba, Antioquia, en octubre del año 2000; el UH60 del Ejército que explotó al aterrizar en un campo en la región de Catatumbo en junio de 2015 y el halcón negro de la Policía que se accidentó en Urabá con 16 uniformados en agosto de 2015.

Un ángel de la guarda

Dicen desde la Fuerza Aérea, Policía y Ejército, que cuando se encienden los motores de un Black Hawk, también se prenden esperanzas de vida y desarrollo para las comunidades.

Y es que precisamente estas máquinas también se han especializado en otro tipo de misiones en las que el transporte de material de construcción se convierte en esperanza y desarrollo de comunidades ubicadas en zonas alejadas u otras cuya prioridad es salvar una vida, sin importar si se trata de un soldado, un civil o un integrante de algún grupo armado ilegal.

El mayor Félix Andrés Mosquera, piloto de operaciones especiales del equipo UH60 de la Fuerza Aérea, asegura que ya perdió el numero de misiones humanitarias efectuadas, pero es consciente de que “ninguna de las personas a las que rescató se les olvidara ese ángel de metal que llegó por ellos”.

Le puede interesar: Contraloría determinó hallazgo fiscal por $1.334 millones en las FAC

Jefferson Ramírez es uno de los miles de afortunados que tuvieron una segunda oportunidad, gracias a una pronta intervención en un UH60. Él fue uno de los 41 heridos que dejó el accidente de un bus escalera que rodó por un abismo en el municipio de Sabanalarga, Antioquia en noviembre de 2017 y en el que además murieron 14 personas.

Por la gravedad de sus heridas, su vida dependía de una rápida evacuación de la zona por vía aérea y el Black Hawk, conocido como el Ángel, fue la solución. “Si no hubiera sido por ese aparato él no estaría acá con nosotros, su condición era crítica cuando se lo llevaron. Ahora tiene 8 años y está bien gracias a dios”, dice Yinaida López, mamá de Jefferson.

“Él ahora dice orgulloso que montó en un helicóptero ángel, que le tocó a las malas”, pero que igual montó.

Vanguardia Colombia
Enviar a un amigo
Imágen CAPTCHA
Escriba los caracteres que se presentan en la imagen