Inicio / Comandante Fuerza Aérea Colombiana / Saludo del señor General Ramsés Rueda Rueda

Saludo del señor General Ramsés Rueda Rueda

Ultima Actualización: 
09 de Septiembre de 2020
Saludo del señor General Ramsés Rueda Rueda

¿Por qué esperar para adaptarnos al futuro

si podemos esforzarnos y construirlo?

 

Si miramos hacia atrás en el tiempo, todo lo vivido no es más que la consecuencia de nuestras decisiones a lo largo de los años. El presente es el resultado de aciertos y desaciertos, de éxitos y fracasos, de planes e improvisaciones; no podemos modificarlo. Pero, algo que sí podemos hacer, a partir de la experiencia que el pasado nos deja, del conocimiento adquirido y nuestra capacidad de ver más allá del horizonte, es planear y construir un nuevo y mejor escenario futuro.

 

Recientemente, en un esfuerzo de reflexión y prospectiva en la planeación, haciendo uso de la metodología DOMPI (Doctrina, Material y Equipo, Organización, Personal e Infraestructura), se construyó la Estrategia para el Desarrollo Aéreo y Espacial de la Fuerza Aérea Colombiana 2042. El plan, que contempla retos de mediano y largo plazo, tiene por objeto establecer la ruta de navegación que orientará todos los esfuerzos organizacionales y apoyará el proceso de toma de decisiones, con enfoque holístico, sistémico y geopolíticamente estratégico. De cara a un nuevo siglo, la Institución tiene claro que, las oportunidades y fortalezas son la clave para superar todos los obstáculos, en el propósito de hacer posible ese futuro deseado.

 

Enfrentar la actual coyuntura, consecuencia de la pandemia por el COVID-19, no implicó que hiciéramos grandes cambios para apoyar la estrategia del gobierno nacional, porque en los últimos 20 años veníamos desarrollando un plan de fortalecimiento y construcción de capacidades.

 

Gracias a esa visión de mediano y largo plazo, ya contábamos con dos organizaciones militares: el Centro Nacional de Recuperación de Personal, CNRP, diseñado con el fin de trabajar en coordinación con la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo de Desastres, en la prevención, y atención de desastres, así como, el transporte aeromédico de enfermos y pacientes críticos; y la Dirección de Medicina Aérea y Espacial, dependencia especializada en la certificación de la aptitud psicofísica especial de tripulantes, que forma y entrena equipos los cuales desarrollan operaciones de rescate, SAR/CSAR, por sus siglas en Inglés, Search and Rescue/ Combat Search and Rescue.

 

Adicionalmente, habíamos construido suficiente doctrina operacional, disponíamos de la tecnología: helicópteros Black Hawk, Ángel, y de Recuperación de Personal, RP, así como, equipos de rescate, aviones ambulancia, aeronaves de transporte mediano y pesado configurados como hospitales; también equipos de médicos, enfermeros, paramédicos y rescatistas, que acumulaban una gran experiencia operacional en misiones para el transporte de pacientes de alta complejidad.

 

De otro lado, habíamos implementado modernas tecnologías de comunicaciones tendientes a dinamizar la información y optimizar recursos, reduciendo el flujo de documentos físicos, bajo la política de “Cero Papel”. Esta iniciativa permitió a cada funcionario tener control de sus documentos y archivos desde un dispositivo portátil.

 

Las medidas adoptadas por el gobierno nacional para contener la pandemia y atender la emergencia nacional, no nos sorprendieron. Una vez se emitieron los decretos que ordenaban el distanciamiento social, el aislamiento obligatorio y, consecuentemente, el teletrabajo, el 50 por ciento del personal administrativo comenzó a laborar desde sus hogares. Igualmente, cuando el gobierno decidió repatriar un grupo de colombianos residentes en Wuhan, foco de la naciente pandemia, un Boeing KC-767, aeronave multipropósito, de transporte de carga, pasajeros y reabastecimiento en vuelo, fue configurado rápidamente con secciones modulares independientes y la dotación necesaria para realizar el traslado de este personal, cumpliendo rigurosas medidas de aislamiento entre tripulantes, equipo médico y pasajeros.

 

Actualmente, la Fuerza Aérea Colombiana, gracias a su flexibilidad y versatilidad, pero ante todo a su capacidad de anticipación, cumple su misión constitucional, vigilando y controlando el espacio aéreo, combatiendo amenazas que persisten y comprometen la seguridad de los ciudadanos y satisfaciendo todos los requerimientos humanitarios que, ante la pandemia, demanda la población.

 

Bajo la estrategia, apuntamos muy alto, proyectando nuestro crecimiento con un enfoque cualitativo, bajo la premisa: “ser más grandes no necesariamente nos hace más fuertes”, de manera que al 2042 la Institución se haya fortalecido en capacidades, efectividad, confiabilidad y seguridad operacional anticipándose a amenazas potenciales. 

 

En un país con la riqueza y las complejidades geográficas de Colombia, el poder aéreo, con su capacidad de integrar el territorio, se ha constituido en pilar fundamental en la consolidación de la seguridad para el avance económico, político, social y cultural de muchas comunidades, en donde, literalmente, los pobladores pasan de la mula al avión. Considerando que el avance de muchas regiones se ha dado a través de operaciones aéreas, surgen cada vez más requerimientos que deben ser satisfechos. Esta gran demanda inspira el desarrollo de iniciativas que satisfagan las necesidades, presentes y futuras, bajo modelos de eficiencia que se apoyan en priorización del gasto, ingeniería de operaciones, visión de largo plazo y reingeniería  organizacional.

 

Ser preferente regional y un referente nacional, recreando el espíritu de progreso y la especialización del trabajo para consolidar un poder militar altamente profesional, que vigorice la percepción del Estado, en el orden interno y en el ámbito geopolítico, es un objetivo estratégico de la Fuerza. En esa ruta, la Fuerza Aérea Colombiana se empodera buscando suficiencia, independencia estratégica y sostenibilidad administrativa y así ejercer la soberanía aérea, orientando su destino hacia un rol protagónico, polivalente e interoperable en los dominios aéreo, espacial y ciberespacial. En consecuencia, articula sus capacidades con las transformaciones tecnológicas, que se suman a la investigación, innovación y pasión que aporta cada uno de sus hombres y mujeres, quienes son el corazón de la Institución y garantes de la realización de estas metas.

 

Estas variables, materiales e inmateriales, impactan de manera positiva y directa la misión y visión de la Fuerza. En este sentido, la inversión en investigación, gestión del conocimiento, transferencia tecnológica e infraestructura, admiten avizorar una órbita de acción mucho más ambiciosa, aunque sensata. Inicialmente, beneficiará al Sector Defensa, pero irradiará paralelamente otros sectores que requieren vincularse a estas ventajas comparativas que ofrece la Institución, como nodo entre la estrategia nacional y la prosperidad económica, en una dinámica de cooperación entre entidades públicas y privadas.

 

A manera de ejemplo, el continuo avance de tecnologías satelitales, imágenes, sensores, recepción, procesamiento y tratamiento de datos, permiten obtener información estratégica o de inteligencia, favorecen el éxito de las operaciones y posibilitan extender la acción del Estado en el territorio. Similar proceso ocurre en el Dominio Ciberespacial, toda vez que la información digital se ha convertido en un factor transcendental en la seguridad y en la economía. Entonces, la comprensión de este fenómeno demanda apropiación de conocimientos específicos que promuevan la modernización de procesos para el cumplimiento de nuestra misión. Al tiempo que la Fuerza Aérea Aérea adquiere experiencia y conocimiento, descubre oportunidades que justifican la necesidad de desplegar nuevas competencias que consolidan el papel vanguardista de la FAC.

 

La Institución entiende el constante devenir de transformaciones producto del progreso humano y no es ajena a las demandas y peligros que esto genera. Por lo tanto, en la estrategia, nuestro mayor esfuerzo se enfoca en planear el desarrollo, sostenimiento y renovación de capacidades, a partir de la administración eficiente y responsable de los recursos, de la acertada orientación de la inversión, así como, del esfuerzo y liderazgo transformador de nuestro talento humano, a fin de hacer de la Fuerza Aérea un activo estratégico capaz de asegurar la supervivencia de la nación, aun en escenarios inciertos.