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Crónica de un vuelo

FICHA TÉCNICA

Aeronave: Hércules C-130 B
Envergadura: 132.7 pies
Longitud: 98 pies
Altura: 38.6 pies
Velocidad máxima: 320 nudos
Velocidad de crucero: 280 nudos.
Lugar de salida: Comando Aéreo de Transporte Militar, CATAM. Bogotá, D.C.
Tripulación: piloto, copiloto, navegante, ingeniero de vuelo, maestro de carga 1, maestro de carga 2.

Primer destino: Mitú

6:20 hrs.

El vuelo despegó de la pista 2 con visibilidad baja. Sin embargo, decolamos en condiciones normales. Minutos después, ya sobrevolábamos el cielo de los llanos orientales, que estaba poco despejado.

7:05 hrs.

Sobre los cielos del Guaviare, el radar empezó a registrar niebla densa y pronto llegaron las turbulencias. Segundos después, estábamos en medio de una tormenta eléctrica y un rayo cayó sobre el ala izquierda del Hércules. Por fortuna, esta parte del avión puede descargarlo. En ese momento, los pilotos decidieron cambiar de ruta para devolvernos hacia la pista más cercana, que era la Base de Apiay, en el Meta.

7:35 hrs.

Sobre la pista del CACOM 2 también caía lluvia, y no hubo más remedio que bajarnos a escampar en la sala de pilotos y esperar un reporte de la torre de control que nos autorizara la salida.

9:00 hrs.

Los radares de Apiay reportaron un parte de normalidad y de nuevo nos dirigimos hacia el Vaupés, con cielo despejado. Durante la mayor parte del trayecto se podía observar una espesa vegetación y algunos ríos que la separaban. En ese momento pensé en los secuestrados, quienes deben estar en esa zona tan extensa y hostil.

10:00 hrs.

Aparece ante nuestros ojos el río Vaupés y luego, la pista del aeropuerto Alberto León Bentley de Mitú, que con su terreno destapado soporta más de 4 vuelos diarios.

Al bajarnos del Hércules, vimos que con gran alegría, los habitantes esperaban la llegada de las 10 toneladas de ayuda humanitaria que llevábamos a bordo. Tal vez, éste era el vuelo más esperado del mes.

Hacía mucho calor en Mitú, pero eso no fue impedimento para que, de inmediato, la Policía y algunos pobladores llegaran con volquetas para descargar los mercados y kits de aseo, destinados para los desplazados por las acciones terroristas de la Ont-Farc.

Una vez terminada la misión humanitaria, nos abastecimos de agua para soportar el fuerte sol de mediodía, sin importarnos el alto costo que tienen los productos en esa región del país.

Segundo destino: Larandia

13:30 hrs.

El mayor Arboleda, piloto al mando de este vuelo, dio la orden de salida hacia el Caquetá, ya que recibió la orden de recoger a 110 soldados del Ejército y transportarlos a Popayán. En el momento de abordar el avión, los rostros de los habitantes de Mitú se entristecieron; a lo mejor, fue por la partida de quienes consideran sus amigos y a quienes les expresan permanentemente sus sentimientos de gratitud al ser la Fuerza Aérea, la que lleva a cabo mensualmente esta misión humanitaria.

14:30 hrs.

El C-130 sobrevolaba la pista de la Base de Larandia, donde nos esperaban ansiosos los soldados que salían de permiso, luego de estar internados 6 meses en la selva. Mientras el personal de la base tanqueaba nuestra aeronave, ellos hacían fila para abordar en el menor tiempo posible.

Tercer destino: Popayán

15:00 hrs.

Despegamos hacia Popayán con algo de mal tiempo, pero la situación empeoró 10 minutos después; había muchas nubes y el radar no mostraba una ruta alterna más expedita, pero la serenidad y el profesionalismo de nuestros pilotos, pronto nos llevó a superar las turbulencias, sin ningún riesgo.

16:00 hrs.

Llegamos al aeropuerto Guillermo León Valencia de la capital caucana. Los soldados, muy entusiasmados, salieron del avión gritando “viva Colombia”, pues pronto estarían en sus casas disfrutando de un mes de permiso. Los que seguíamos en el vuelo, permanecimos en el interior del aeropuerto por media hora.

Cuarto destino: Larandia

16:30 hrs.

De nuevo nos dirigimos hacia Larandia, para recoger a otros soldados que iban a Bogotá. La tripulación estaba un poco afanada por llegar a CATAM, ya que se avecinaba una fuerte tormenta sobre los cielos del Caquetá.

17: 30 hrs.

Al aterrizar, sólo salimos del Hércules para tanquear y los soldados se subieron rápidamente para despegar con rumbo a Bogotá. El cielo se cerró sobre el costado sur, debíamos salir cuanto antes.

Quinto destino: CATAM

18:00 hrs.

El trayecto no sería fácil; había mucha nubosidad y desde la cabina se podían observar abundantes rayos que caían en el centro del país. Sin embargo, la tripulación confiaba en que no se presentaría ningún incidente y que llegaríamos al aeropuerto militar sin problemas.

19:20 hrs.

Sobre CATAM caía lluvia, pero todos salimos del Hércules de inmediato; unos, más cansados que otros, pero cada uno con el deseo de llegar a casa y descansar. Me despedí de la tripulación y les agradecí por su protección y colaboración durante el viaje. Salí del despacho con el deseo de volar de nuevo para sentirme cada día más orgullosa de nuestra Fuerza Aérea Colombiana.

Autor: 
Página WEB Fuerza Aérea Colombiana – Carolina Arteaga
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