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Dedicación y años de servicio a la Familia Aérea

Fecha de Creación: 
26 de Junio de 2020
Dedicación y años de servicio a la Familia Aérea

“Mi trabajo es mi pasión” así es como Magdalena Restrepo Acosta define lo que hace, a sus 57 años ya está próxima a pensionarse, pero dice que aún se siente con ánimos de trabajar. Es una costumbre que ha adquirido a través de los años, lleva haciéndolo por 24.

“Ingresé a laborar en el Comando Aéreo de Transporte Militar- CATAM el primero de junio de 1996, realizando actividades de servicios generales” explica Magdalena.

A través de esos años, ha visto pasar generación tras generación de miembros de esta Institución Aérea, ha conocido diversos comandantes de la Unidad y hasta a atendido a celebridades, ministros y presidentes que han pasado por CATAM, todo con el esfuerzo y la dedicación que la caracteriza.

Con tez blanca, ojos color avellana, su cabello ya salpicado por las canas y una sonrisa siempre amable se encarga de hacer de los días grises y fríos, más acogedores y cálidos con tan solo una taza de café, que prepara muy temprano para ofrecer a aquellos que empiezan sus labores.

En medio de la pandemia que hoy aqueja al país, aún se levanta a las 4:50 a.m. con mucha energía y camina siete cuadras para llegar a donde la recoge la ruta para llevarla hasta su trabajo; esta es la rutina que repite semana de por medio, ya que por su edad no puede ir constantemente a la Unidad. Aún así, considera que es una bendición poder contar con un trabajo fijo para ayudar a su familia.

“Actualmente soy la única de mi casa que se encuentra laborando, y realmente es una alegría, siempre he dicho que mi trabajo me da vitalidad, por eso ahora que se acerca la hora de decir adiós me da tristeza” dice con sus ojos llenos de melancolía.

Para ella, la Fuerza Aérea es su casa, su familia, ha estado presente hasta en los momentos más difíciles de su vida. En el 2008 perdió a uno de sus hijos, un dolor que nubló sus días y que casi no la dejaba vivir, al poco tiempo salió trasladada para el Grupo Aéreo del Oriente (GAORI) en Vichada, donde permaneció durante un año.

Ese año fue un bálsamo para curar sus heridas, recordar lo perdido sin temor a derrumbarse.
“Me gusta el campo, y cuando salió la posibilidad de ir a GAORI lo tomé como una señal y de verdad agradezco haber tenido la oportunidad, porque me ayudó mucho y me permitió volver a mi trabajo acá en CATAM con la mejor actitud” explicó Magdalena.

Ahora más que nunca se siente afortunada: tiene una familia grande y numerosa, de la que se siente dichosa de formar parte, ha aprendido algo de cada persona que ha pasado por esta Base, ha llenado su memoria de recuerdos a los que se aferrará en el futuro.

Hay quienes dicen que la vida pasa frente a nosotros en un abrir y cerrar de ojos, que es importante hacer algo importante y dejar una huella en la vida de las personas que conocemos, eso es exactamente lo que se ha propuesto Magdalena, durante sus años de trabajo en el Comando Aéreo de Transporte Militar- CATAM ha puesto su empeño para dejar una marca en aquellas personas que la conocieron.

Su Fuerza Aérea Colombiana cuenta con el privilegio de tener personal como Magdalena, personas que han puesto su alma, juventud y empeño para entregarle un poquito de ellos a la sociedad y a la nación; personas que permanecen con la gran Familia Azul por décadas y que han dejado huella en todo el personal Militar, enseñándoles el significado de resiliencia y constancia, un reflejo de las virtudes que poseen los hombres y mujeres de la Institución.

“Solo tengo gratitud en mi corazón, gratitud hacia esas personas que me brindaron la posibilidad de estar acá, por ello seguiré trabajando con alegría y pasión hasta el último día que esté en este Comando” dice con una sonrisa, la misma que brinda a todo el personal civil y militar de la Unidad.

Autor: 
ST. León Leytón Astrid Alexandra
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