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Despedida y agradecimiento por tres años de labores en la Acción Social

“Varios son los sentimientos que quisiera expresar en esta especial hora, cuando por la dinámica propia de la carrera militar de mi esposo, el señor General Edgar Alfonso Lésmez Abad, me corresponde igualmente hacer entrega de la Presidencia Ejecutiva de la Acción Social de la Fuerza Aérea Colombiana, honroso cargo desde el cual tuve la grata oportunidad de rodearme de personas íntegras, sinceras y nobles, que me brindaron su amistad y talento para conformar un verdadero equipo de trabajo que me acompañó durante casi tres años, tiempo en el que aporté mi experiencia para fortalecer el legado de nuestras antecesoras, en la tarea desinteresada de brindar apoyo y bienestar a las familias más necesitadas de la Institución.
Al entregar lo que un día se me confió para su administración y dirección, agradezco primero a Dios por haberme guiado en la tarea diaria de ayudar a construir una parte del bienestar de nuestro personal y, en segundo lugar, a la Fuerza Aérea por brindarme la oportunidad de conocerla más y a sus integrantes.
Me embarga una profunda nostalgia pero a la vez la satisfacción por el deber cumplido, pues al mirar hacia atrás y recorrer en la memoria los instantes de alegría que ustedes hicieron posible, se consolidan sus inmejorables condiciones de servicio puestas de manifiesto en cada evento, cada proyecto y cada labor desarrollada, cuyos resultados exitosos corroboran la excelencia y el amor demostrados por las señoras, a quienes hoy presento mi saludo de agradecimiento y despedida. 

Quisiera describir el valioso potencial humano que posee cada una de ustedes y que fue el ingrediente más importante para sortear momentos difíciles y el baluarte más significativo para escribir en páginas de oro, el beneficio sin par que conlleva el servir a los más necesitados. A mi equipo de oficina, a mis compañeras de Secretaría General, Tesorería y Enlace que día a día hicieron posible esta labor, mi eterno agradecimiento y amistad. 

Ese espíritu es el que hoy quiero resaltar y homenajear, porque haber trabajado con ustedes me permite entregar una Acción Social fortalecida en cada Macro Proceso, consolidada administrativamente y con una organización dinámica y moderna en sus procesos, financieramente exitosa, con recursos propios, proyectada en el servicio y comprometida con la noble causa de quienes se merecen una sonrisa. A fe que lo hemos logrado.
Por esta razón, expreso a la Vicepresidencia, a la Junta Directiva en pleno, a las Directoras de los Macro Procesos, a las señoras de Enlace, a las Presidentas de las Seccionales, a las señoras Voluntarias, al personal militar y civil de la oficina en Bogotá, a los Suboficiales escoltas, conductores y personal de apoyo, mis sentimientos de inmensa y sincera gratitud por los servicios prestados y por el ejemplar proceder en el ejercicio de sus cargos.

Con ustedes hemos construido un eslabón de progreso más en el futuro de la Acción Social y bajo la protección de nuestra patrona, la Virgen de Loreto, estoy segura que no defraudarán ese esfuerzo, confianza y voluntad por hacer las cosas mejor de lo que se han hecho hasta ahora. El camino de reconstrucción de la paz y la convivencia también debe ser parte de cada señora Voluntaria, porque su trabajo eficiente y armónico, así como, la férrea convicción de servir al prójimo, coadyuvarán a preservar la Patria que se merecen nuestros hijos.
Para mi sucesora, la señora Coronel Martha Cecilia Caina de Ballesteros, mi sincero deseo porque su destino esté marcado de éxitos y su desempeño de la sabiduría necesaria para continuar por la senda del servicio, aplicando la eficiencia que siempre la ha caracterizado en su ejemplar trayectoria como esposa y como Oficial de la Fuerza Aérea Colombiana.

En nombre de Edgar y de mis hijos, Juan Felipe y María Angélica, expreso a todas las señoras Voluntarias, sin excepción, mi agradecimiento extensivo a sus distinguidas familias por haberme acompañado desinteresada y filialmente en todos los momentos de mi cargo, lo cual hace parte de mi existencia, y al recordarlas, créanme que sabré que allí reposan la amistad y el afecto que tan gentilmente me brindaron. 

De nuevo gracias a ustedes, distinguidas señoras y amigos. Dios permita que tengan la posibilidad de cristalizar sus proyectos de vida y los sueños por los que luchamos día a día”.

Gracias.

Norha Azuero de Lésmez

Por Revista Aeronáutica