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Volar y entrenar incansablemente, para combatir y vencer

La Fuerza Aérea Colombiana, durante la celebración de su primer siglo de vida, en 2019, revisó y actualizó su misión institucional. El diario quehacer introdujo el espacio y el ciberespacio como dominios de su responsabilidad; nuevos escenarios operacionales para los cuales debe prepararse, entrenarse y construir capacidades. Pero dominar en el aire, el espacio y el ciberespacio demanda una estrategia visionaria que le permita a la Fuerza desarrollar esas capacidades de manera sostenible, en un contexto de crisis mundiales, desde lo militar, pasando por lo político, social hasta el económico, incluyendo una pandemia, factores a los que nuestro país no es ajeno.

Gran parte de los esfuerzos institucionales para garantizar el sostenimiento y fortalecimiento de las capacidades existentes, el reemplazo o actualización de las obsoletas y la construcción de nuevas, representan retos económicos, logísticos, administrativos y operacionales importantes, donde la responsabilidad de la administración, el uso transparente de los recursos, la integridad como principio fundamental en el código de conducta de los funcionarios, la priorización del gasto y un planeamiento objetivo a largo plazo, son factores claves del éxito.

Así, bajo la premisa de buscar siempre la eficiencia y conscientes de que ser más grandes no necesariamente nos hace más fuertes, se construyó la Estrategia para el Desarrollo Aéreo y Espacial de la Fuerza Aérea Colombiana al 2042, que define el tamaño requerido de la Fuerza. Elaborada con la metodología DOMPIP (Doctrina, Organización, Material, Personal, Infraestructura, Presupuesto), replantea la plataforma estratégica en su misión, visión, organización y políticas institucionales (no de Comando), así como, principios y valores, trazando la ruta para materializar los objetivos más ambiciosos que le permitirán adquirir capacidades disuasivas, contar con alcance global, ser interoperable, polivalente y ejercer un liderazgo regional en el que sea preferente y referente.

Esta carta de navegación que busca construir la visión, orienta esfuerzos para asegurar la sostenibilidad en el cumplimiento de la misión constitucional, da forma al futuro del país, contribuye al logro de los fines del Estado y tiene su foco en las personas; hombres y mujeres que requieren formación, instrucción y capacitación, para que puedan ser funcionarios idóneos en sus cargos, comandantes que decidan asertivamente y líderes visionarios. Volar y entrenar son entonces dos de los requisitos más importantes que ha asumido la Fuerza Aérea como parte de su misión, para hacer que el futuro se materialice, a través de la disciplina, educación, ciencia, innovación y el entrenamiento.

En consecuencia, lo básico debió ser revisado, con el fin de construir una plataforma de conocimiento y entrenamiento para los líderes del futuro, proveyéndoles programas de formación integral actualizados, que les permitan estar preparados para los complejos escenarios de un mundo globalizado donde el poder inteligente, las comunicaciones estratégicas, las nuevas tecnologías de la información, el ciberespacio, las capacidades espaciales, las plataformas remotamente tripuladas, la inteligencia artificial, el análisis y el pensamiento crítico, así como, la inteligencia emocional, hacen parte del amplio espectro de temas obligados en la academia.

De otro lado, la interoperabilidad se ha establecido como medio y fin. Medio, porque a través de nuestra participación en ejercicios internacionales con Fuerzas Aéreas u organizaciones militares de países miembros de la OTAN, fortalecemos relaciones, alianzas y construimos acuerdos de cooperación; fin, porque solo al ser interoperables encontraremos oportunidades y accederemos a nuevos escenarios operacionales. Este es un círculo virtuoso que nos permite crecer en experiencia, conocimiento y capacidades, abona el camino para nuestro desarrollo y proyección a futuro sobre una base sólida. Por lo tanto, la voluntad; el multilingüismo; la implementación de técnicas, tácticas y procedimientos estandarizados; la capacitación del personal; la innovación y la adquisición de tecnologías compatibles, han facilitado el acceso a otros espacios y oportunidades para construir la idoneidad requerida en diferentes disciplinas y especialidades.

Año tras año, estamos más preparados para enfrentar amenazas tradicionales, mientras trabajamos nuevas capacidades con el objetivo de contrarrestar otras emergentes, un proceso que demanda tecnologías avanzadas y así ejercer un dominio real en el espacio y el ciberespacio. De esta manera, podremos anticipar, advertir, mitigar, combatir y neutralizar amenazas que cobran fuerza, tales como: vuelos ilegales, desastres naturales, calentamiento global, tala de bosques, minería ilegal, contaminación de fuentes hídricas, explotación ilícita de recursos naturales, migraciones, crimen transnacional, tráfico de armas y drogas y otras tantas que requieren el empleo de plataformas con capacidades distintivas de la Fuerza.

El 2012, se constituyó en un hito institucional por el salto exponencial aportado en el nivel de entrenamiento para participar en Red Flag. Esa gran experiencia, logística, administrativa y operacional, dio acceso a muchas otras posibilidades. Después de Red Flag llegaron más compromisos e invitaciones: Maple Flag, Relámpago, Panamax, Angel Thunder, Green Flag, Mobility Guardian, Poseidón, Brother’s Shield y Red Flag-Rescue; todos ellos, ejercicios combinados que aportaron conocimiento para replicar modelos de entrenamiento exitosos en apoyo a otros aliados. De hecho, el énfasis bilateral y multilateral de este nuevo accionar, ha permitido recorrer caminos político-estratégicos novedosos que hoy sustentan un sistema de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico junto a Guatemala, República Dominicana y Estados Unidos, a través de Zeus, estrategia que integra voluntades, capacidades y espacios aéreos.

Del mismo modo, el entrenamiento en operaciones humanitarias llevó a la suficiencia técnica, personal y operacional ampliamente reconocida, enfocada en la respuesta pronta e idónea a desastres. Ángel de los Andes - Cooperación VII en 2021, así como los despliegues multilaterales que lo precedieron en el marco del Sistema de Cooperación entre las Fuerzas Aéreas Americanas, SICOFAA, fueron los artífices de un ambiente de colaboración y confianza que ha cosechado resultados en el apoyo a compatriotas y naciones hermanas, afectadas por emergencias y catástrofes.

Nuestras Escuelas de formación para pilotos y tripulantes, al igual que la Escuela Internacional de Helicópteros para las Fuerzas Armadas, asumen un rol protagónico en el entrenamiento como pilar institucional. Ellas son fundamentales para el desarrollo de nuestra misión; permiten interiorizar la seguridad operacional; garantizan el sostenimiento humano de nuestras capacidades y fortalecen las relaciones internacionales del poder aéreo colombiano, al apoyar la educación de pilotos pertenecientes a fuerzas aliadas.

Volar, entrenar y combatir para vencer, depende de entrenar incansablemente, para ser los mejores. Ciento dos años de vida institucional han demostrado que el ímpetu ferviente de nuestros hombres y mujeres, además de su formación y entrenamiento, nos seguirán impulsando por ese camino, un derrotero que nos exige seguir siendo motor de la historia de Colombia, de su progreso, desarrollo y seguridad.

General Ramsés Rueda Rueda

Ex-comandante Fuerza Aérea Colombiana

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Nuestra misión es volar, entrenar y combatir para vencer y dominar el espacio y el ciberespacio, en defensa de la soberanía, la independencia, la integridad territorial, el orden constitucional y contribuir a los fines del estado.

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