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El Dorado la Leyenda de un Edificio

Fecha de Creación: 
08 de Abril de 2020
Mundo Aeronáutico
El Dorado la Leyenda de un Edificio

Artículo destacado en la edición 284 de la Revista Aeronáutica, publicación oficial de la Fuerza Aérea Colombiana.

El antiguo edificio del aeropuerto Eldorado hoy ya no existe. Lo llamamos así en este texto: Eldorado, dos palabras juntas tal y como se ideó en 1959, evocando una leyenda que hoy crece luego de su demolición. Vivimos en casas, trabajamos en oficinas, nos relajamos en teatros, comemos en restaurantes; la vida transcurre en espacios tan usuales que nos envuelven a veces sin permitirnos entender su importancia o incluso apreciar su belleza.

El aeropuerto tiene también un aura especial. Para unos se trata solo de un espacio de tránsito. Para otros se convierte en símbolo, en señal de progreso, carácter de identidad, motivo de orgullo. A finales de 1959, esos sentimientos fueron comunes a los colombianos. El 10 de diciembre, las compañías involucradas en la construcción del terminal aéreo publicitaban su aporte en la edificación, las aerolíneas felicitaban al país, el sentimiento general era de celebración. La idea era dotar a Bogotá y a Colombia con un aeropuerto de alta categoría pensado para que durara muchos años. ¡Y así sucedió!

Un edificio alargado constituía su importante área pública. Grandes paredes beige saludaban a los visitantes que ingresaban a la majestuosa sala central donde se ubicaban los mostradores de aerolíneas. La luz natural que entraba por amplias ventanas hacía relucir el piso; en él se reflejaban las enormes vigas de concreto gris del techo. Era un espacio que nunca dejó de ser imponente.

En el segundo piso, las salas de espera. Tres accesos por escaleras y uno por ascensor daban ingreso a la zona donde también se ubicaban restaurantes, áreas comerciales y otras dependencias. Sobre este primer conjunto se instalaba el bloque principal para oficinas, y de cada lado se desprendían dos largos muelles, uno para vuelos nacionales y otro para internacionales. Desde el centro de la edificación se elevaba la elegante torre de control que inicialmente tuvo 10 pisos. El edificio, cuyas formas nacieron de la mente del ingeniero Domenico Parma, respondía al estilo arquitectónico de la época con el empleo exitoso del concreto armado como esencial argumento constructivo. Reflejo de modernidad, de prosperidad.

A pesar de esa imagen fuerte, era como un gigante bonachón: el bloque central parecía el cuerpo, la torre de control la cabeza y los muelles hacían las veces de brazos extendidos abrazando a quien llegara o saliera. Miles de visitantes, pasajeros, empleados; todos por igual compartían sus vidas en este espacio. El alma y la sonrisa de ese gigante con sus brazos de concreto estaban en las personas que lo llenaban día tras día.
Ese 10 de diciembre de 1959, se daría inicio al peregrinaje y creación de historias que guardaría por siempre entre sus paredes. Sería el Presidente Alberto Lleras Camargo el encargado de inaugurar la edificación. Él, con toda su prestancia como líder de la nación, fue apenas uno de los miles de usuarios que cruzaron por sus corredores. Mandatarios, artistas, deportistas; mencionarlos a todos es tarea titánica, pero por supuesto, algunos se destacan.

Dos años después de ser abierto al público, el 17 de diciembre de 1961, el imponente edificio observaba con orgullo y aires de progreso al avión del Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, bajo un poco usual cielo bogotano completamente azul. En julio de 1986, el recibimiento al Papa Juan Pablo II el que llevaría a decorar los 10 pisos de la torre de control con una alta bandera azul y una cruz de color rojo, los laterales del edificio con banderas blancas y amarillas, un impresionante arreglo floral con La Bandera de Colombia y dos grandes pancartas blancas con frases que expresaban la alegría de tener al Sumo Pontífice en el país.

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Autor: 
Revista Aeronáutica - Javier Franco “Topper”
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