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Familia Montaño, generación azul

Fecha de Creación: 
05 de Febrero de 2021

En la vida militar es frecuente que los hijos de quienes con orgullo portan el uniforme camuflado crezcan en una base, se formen en ella y pasen todas las etapas de su infancia y adolescencia entre el ruido de las aeronaves, ceremonias, hangares, como es el caso de los integrantes de la Fuerza Aérea.

Por tal motivo, es común que, entre los juegos y el acompañamiento de los niños a sus padres en sus lugares de trabajo, vayan forjando en los menores el amor hacia la institución y la pasión por las aeronaves.

Quienes tienen el honor y privilegio de portar el uniforme arpía, como es conocido el camuflado de la Fuerza Aérea, saben lo importante que es tener su apellido a través de un parche al lado derecho del pecho, pues con él, está representando a su familia con orgullo y por él diariamente hacen sus actividades y, en ocasiones, sacrificios para el satisfactorio cumplimiento de la misión institucional.

Siendo así, ver que su apellido trasciende en sus hijos, es un gran motivo de felicidad para los militares, porque a pesar de que saben que no será fácil el camino, quienes aman la gloriosa azul, saben que también traerá muchas satisfacciones tanto personales como profesionales.

La familia Montaño es una representación del amor que trasciende entre una generación y otra, pues el Técnico Jefe en uso de su buen retiro, Montaño, perteneciente al curso No. 55 de Suboficiales de su Fuerza Aérea Colombiana, tiene el orgullo de ver a uno de sus tres hijos formarse como Oficial y ahora ser compañera de trabajo en los hangares del Comando Aéreo de Combate No. 4, ya que a pesar de que hace 15 años no porta el uniforme azul, sigue trabajando para su gloriosa Institución como civil, aportando toda su experiencia y conocimiento al lado de su hija, quien por elección decidió seguir los pasos de su padre y trabajar en el área de mantenimiento aeronáutico.

“Es una felicidad muy grande al saber que mi apellido sigue activo y más aun viendo a mi hija portar el uniforme de mi Fuerza Aérea Colombiana”, afirmó el Técnico Jefe (r) Montaño, quien cree que su hija decidió seguir sus pasos por “nacer y crecer dentro de una base militar, convivir día a día con la milicia, escucharme hablar de las diferentes actividades que se ejecutaban en la Institución”.

Lo particular, es que la Subteniente Montaño no solo se incorporó a la Fuerza en el curso No. 90 de Oficiales, sino que también decidió seguir su carrera militar en el campo en el que su papá es experto, el mantenimiento aeronáutico de los helicópteros de toda la Fuerza Aérea, y mientras su papá se encarga actualmente del funcionamiento de las aeronaves, ella realiza toda la planificación para que esté el alistamiento exitosamente y puedan volar en todos los rincones del país.

“Recuerdo mucho cuando mi papá nos llevaba junto con mi hermana a los hangares a ver los helicópteros, cuando se iba de comisión y nos llamaba tan pronto podía comunicarse con nosotras, porque en ese tiempo no teníamos celulares (…) yo estudié en el colegio del CACOM 4 y me encantaba que podía salir a jugar con seguridad a las calles de la base” afirmó la Oficial.

El Comando Aéreo de Combate o CACOM 4, como es comúnmente conocido entre los miembros de la Institución por sus siglas, ha sido la casa de la formación personal, educativa y profesional de la Subteniente Montaño, quien al preguntarle si le gustaría seguir en la base situada en Melgar, Tolima, ella, sin dudarlo, responde que sí, desea seguir creciendo profesional y personalmente entre los helicópteros que desde pequeña vio.

Día a día la Oficial sigue el consejo que su padre siempre le ha dado y disfruta de laborar a su lado: “La responsabilidad, el compromiso con el trabajo y la vocación de servicio, mi papá es un hombre que ama lo que hace, ama los helicópteros (…) ahora que tengo la oportunidad de trabajar con él, me siento orgullosa de que me pueda enseñar, compartir de sus experiencias, además, estoy siempre acompañada y protegida, le doy gracias a Dios de poder verlo todos los días”.

Entre helicópteros, la Subteniente Montaño se despierta y se acuesta todos los días de su vida desde que nació y, según sus anhelos, sueña con seguir haciéndolo, pues sus estudios en Ingeniería Mecánica y la maestría que desea iniciar en Logística Aeronáutica en la Escuela de Posgrados de la Fuerza Aérea, las desea seguir aplicando en las aeronaves de sus sueños.

Fuerza Aérea Colombiana, ¡Así se va a las Estrellas!

Autor: 
Comunicaciones Estratégicas CACOM 4
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