Inicio / Integridad, Honor, Valor y Compromiso en un ejemplar Oficial de su Fuerza Aérea Colombiana

Integridad, Honor, Valor y Compromiso en un ejemplar Oficial de su Fuerza Aérea Colombiana

Fecha de Creación: 
09 de Abril de 2021
Integridad, Honor, Valor y Compromiso en un ejemplar Oficial de su Fuerza Aérea Colombiana

Los pilotos de la Fuerza Aérea Colombiana siempre se han caracterizado por ser hombres y mujeres formados bajo principios y valores, para quienes volar significa más que poder visualizar desde el aire el campo de batalla, es darse cuenta de todas las ventajas y las capacidades distintivas con las que cuentan para sobrepasar obstáculos naturales y responder de manera rápida y efectiva ante cualquier situación; en esencia, actos místicos que representan la pertenencia institucional y el sacrificio que demanda ejercer misiones tan arduas, y a la vez tan enaltecedoras como la de los hombres y mujeres del aire.

Esta es la historia de un hombre, que se hizo Oficial de la Fuerza Aérea Colombiana, cuya determinación y poder de decisión nunca le permitieron dudar de lo que quería hacer y de la Institución a la que quería pertenecer.

De Purificación -Tolima, el Mayor Jairo Andrés Perdomo Zabala siempre vio la vida como la mejor oportunidad de hacer las cosas bien, de no titubear ante los retos que impone la misma, de vivirla de manera plena y generosa, rodeada de personas que aportan en el crecimiento personal y profesional.

Con 22 años en la Fuerza Aérea Colombiana, este piloto de ala fija surcó el cielo de nuestro país en cientos de oportunidades, combatiendo desde el aire el flagelo de la guerra, al mando de poderosas aeronaves como el AC-47 Fantasma y el T-27 Tucano que han desplegado sus capacidades a lo largo y ancho del territorio nacional y han sido decisivas para la defensa y seguridad de la nación.

Su experiencia y habilidades le permitieron no sólo llegar muy alto, sino también destacarse entre los mejores, fue instructor durante 12 años de los cuales 8 se destacó en el equipo T-90 Calima de la Escuela Militar de Aviación “Marco Fidel Suárez”, como Entrenador Primario y Entrenador Básico de la Fuerza Aérea Colombiana.

“Ser instructor es una de las responsabilidades más grandes que me confió la Fuerza Aérea, con mis conocimientos he podido guiar y orientar a los alumnos en sus etapas de vuelo, durante el entrenamiento primario en uno de los aviones más seguros de la Institución, además de fabricación colombiana, el T-90”. Afirmó el Mayor.

Con más de 4000 horas de vuelo, este Instructor que siempre voló avión, se ha caracterizado por su alto nivel de profesionalismo; el dominio de sí mismo, y su seguridad le permitieron emplear métodos académicos y pedagógicos diversos con el fin de garantizar en los futuros pilotos militares un conjunto de aptitudes y habilidades que no sólo los llevaban a creer en sí mismos, sino también, a dominar sus miedos y desarrollar sus capacidades en vuelo, enfrentado desafíos y retos con la plena convicción y motivación de cumplir la misión y dominar el espacio aéreo.

El Oficial considera que el arte de volar es un proceso continuo, que requiere de mucha preparación física y mental, además de disciplina, concentración y estudio, y como Piloto Instructor, se debe contar con conocimientos sólidos y amplios en materia aeronáutica, poseer competencias de comunicación que permitan la transmisión de conocimientos y retroalimentación efectiva, establecer canales de comunicación seguros con los alumnos donde el Instructor transmita y el alumno interprete adecuadamente. Debe ser un líder, que motive e inspire, que se adapte fácilmente a los cambios tecnológicos y con múltiples competencias y habilidades en cabina.

“Daga” es su callsign, un nombre que simbólicamente lo ha representado desde el primer día que lo eligió, siempre se ha sentido identificado con él, por sus características únicas. Para el Mayor Perdomo, su arma más personal, su “Daga”, ha sido ese símbolo de mando que siempre lo ha caracterizado y que constituye el ejercicio de su profesión militar, una Daga siempre debe estar limpia e impecable y así ha sido su vida, llevada por el camino correcto cumpliendo a cabalidad con los principios y valores que emana nuestra Institución, haciendo de él un hombre íntegro y ejemplar, que ha actuado con valor y honor a lo largo de su vida.

El significado de la Daga para este piloto instructor marcó su determinación, coraje, valores espirituales y morales y se constituyó en el reflejo de su poder, sacrificio y fuerza, que le permitieron ejercer el mando a su nivel con prudencia, justicia y sabiduría.

Este Oficial, con orgullo siente que su deber en la Institución ha terminado, que ya es hora de seguir su camino al lado de su familia y esposa, para ver crecer a su hija y disfrutar del amor del hogar que por tantos años ha construido y preservado.

Deja un mensaje especial para quienes siguen cumpliendo con su deber, a los instructores los invita para que aprovechen y disfruten las oportunidades que les da la Fuerza Aérea de poder influenciar positivamente al personal de Cadetes y Alféreces, como base fundamental de la formación integral de los futuros pilotos militares de nuestra Institución, ya que son ellos quienes con sus conocimientos guiarán los designios de la Fuerza.

Al ser preguntado por su mensaje para los alumnos, el Oficial se refirió así: “Trabajen duro por sus sueños, esfuércense, las oportunidades en la vida están dadas, pero tienen que estar preparados para recibirlas, por eso hay que estudiar permanentemente, aprovechen cada minuto para aprender de sus Instructores con el fin de que puedan obtener sus alas y convertirse en futuros pilotos militares, entrenados para volar y combatir para vencer”.

Hoy, y después de un largo camino lleno de éxitos, el Mayor Perdomo le da las gracias a su Fuerza Aérea Colombiana, una Institución grande, que lo acogió, lo formó, le enseñó, le brindó oportunidades, lo acompañó en su formación familiar, personal y profesional y lo convirtió en un hombre valioso para el país, volviendo su corazón eternamente azul.

“No me queda más que honrar a esta Institución que me acogió desde muy joven, a ella me entregué fiel y recíprocamente y de ella recibí todo el conocimiento y la experiencia que hoy en día me acompañan, con la satisfacción del deber cumplido”, concluyó Perdomo.

¡Así se va a las Estrellas!

Autor: 
Comunicaciones Estratégicas EMAVI
Enviar a un amigo
Compartir