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La Aviación de Combate superó la prueba

A diferencia de muchas Fuerza Aéreas en el mundo, en las que sus equipos de combate cumplen principalmente misiones de entrenamiento y capacitación, las aeronaves de combate y pilotos de la Fuerza Aérea Colombiana ocupan la mayor parte de su tiempo en la ejecución de operaciones reales en diversas zonas del territorio nacional. Por lo tanto, es difícil realizar ejercicios de evaluación sobre lo proficiente que son los escuadrones y las condiciones en que efectúan sus actividades, todo ello, sin descuidar el cumplimiento de la misión de control del espacio aéreo y del orden constitucional.

Anteriormente, se han desarrollado campeonatos de tiro y bombardeo al interior de los Escuadrones de Combate de las Unidades Aéreas, con dimensiones y características reducidas. Sin embargo, la idea de realizar una Campaña de Tiro en la que participen aeronaves de varias Unidades Aéreas se remonta a mediados de los años ochenta cuando se cumplían competencias entre los pilotos. En ese entonces, el reglamento para evaluación era sencillo y se enfocaba principalmente en medir la precisión en la entrega de armamento y al finalizar el ejercicio se tenía un sólo Piloto campeón.

Con el paso del tiempo y las experiencias adquiridas, el ejercicio se perfeccionó en los dos últimos torneos “Infierno Rojo” realizados en 2003 y 2007, se superaron las expectativas y el nivel de exigencia para los Escuadrones participantes, se buscó una competencia y evaluación integral que determinara Piloto campeón, Escuadrón campeón, al Piloto con mejor precisión en bombas y al mejor Escuadrón de Mantenimiento.

El Comando Aéreo de Combate No. 1, Palanquero, ubicado en la ribera del río Magdalena, con una temperatura de 40 grados, es la Unidad que tradicionalmente ha tenido la responsabilidad y privilegio de organizar tan importante evento, entre otras razones por su ubicación en el centro del país que la hace equidistante para las demás Bases Aéreas y es el hogar de los Escuadrones de Combate Mirage y Kfir, cuna de los pilotos de caza, quienes se caracterizan por su mística y compromiso ante los retos.

Llevar a cabo la Campaña de Tiro Infierno Rojo 2007 para Aeronaves de Combate, requirió planeación, compromiso y sobretodo apoyo del Comando General de la Fuerza Aérea, del Comando del CACOM 1 y los Comandantes de Grupo de esta Unidad. En este sentido, la Jefatura de Operaciones Aéreas emitió el Plan de Operaciones No. 2567, que establece los grados de responsabilidad y las órdenes a los Comandos Aéreos de Combate involucrados, siendo el Comando Aéreo de Combate No. 1, el encargado de adecuar la infraestructura, velar por el cumplimiento del reglamento y coordinar las presentaciones, el polígono y la premiación, de tal manera que se ejecutara el Plan de Operaciones a cabalidad.

Los esfuerzos de la Unidad se enfocaron hacia el cumplimiento de un evento que además de involucrar un número importante de aeronaves y tripulantes de combate, debía estar a la altura de la aviación militar, misión que lideró el señor Brigadier General Juan Carlos Ramírez Mejía, Comandante del CACOM 1, quien consciente de la situación de orden público del país no podía descuidar las misiones autónomas, conjuntas ni coordinadas ejecutadas a diario, por lo tanto el personal redobló esfuerzos para cumplir con la responsabilidad adquirida. Finalmente, después de meses de trabajo y de superar algunas novedades operativas de las Unidades y Escuadrones, todo estuvo listo para iniciar el Campeonato de Tiro “Infierno Rojo 2007”, que del 6 al 11 de agosto permitió evaluar varios aspectos que caracterizan al aviador militar, en esta oportunidad con la participación de: CACOM 1 con el Escuadrón Dardo – Equipo Kfi r y el Escuadrón Mirage – Equipo Mirage 5 ; CACOM 2 con el Escuadrón Bronco – Equipo OV-10, Escuadrón Tucano Equipo AT-27, y Escuadrón Griffo– Equipo A-29B; CACOM 3 con el Escuadrón Dragón Equipo A-37B y Escuadrón Drako – Equipo A-29B. Poco a poco llegaron al CACOM 1 las delegaciones de los Comandos Aéreos. Los primeros en tocar tierra fueron los Subofi ciales Técnicos de los aviones Dragon Fly A-37B, acompañados por los Pilotos de los aviones A29B Súper Tucano del Escuadrón Drako, luego aterrizaron los A-37B Dragones, y en la tarde en una formación de cinco aeronaves, cruzaron el área restringida los OV-10 Broncos, AT-27 Tucanos y A-29B Griffos.

Después de la instalación y saludos entre pilotos, se inició el briefing general en el que se trataron temas como: misiones a vo lar, aspectos a evaluar, selección de jueces, cronograma de actividades, premiación, regulaciones aéreas locales y seguridad. Al fi nalizar, se hizo un brindis como símbolo del inicio de la Campaña y se exhortó a los pilotos a que dieran lo mejor de sí en el cumplimiento de los objetivos. Posteriormente, las tripulaciones pasaron al planeamiento de sus misiones y al alistamiento para el día siguiente.

Tratando de hacer una campaña aérea que involucrara diversos aspectos de evaluación, el reglamento contempló elementos de juicio en la presentación de los Escuadrones, detallando al Piloto y la aeronave, conocimientos aeronáuticos, cultura aérea y física; precisión en la navegación y la entrega de armamento, este último el más importante al momento de evaluar. Cada Piloto realizaría la entrega de tres bombas en la misión diurna y dos en condiciones nocturnas. La calidad del mantenimiento se constituyó en elemento fundamental, ya que de él depende la preservación de la vida útil de las aeronaves.

Cada Escuadrón de Combate se preparó para obtener los trofeos, pues es un orgullo sobresalir en una competencia de este tipo. En la evaluación y presentación de los Escuadrones y de los Pilotos se destacó la iniciativa de llevar elementos de mística aérea en los aviones de cada Escuadrón y Grupo Técnico de la Unidad, entre ellos, el tricolor en la nariz de los A-37B, los escudos del Escuadrón en los AT-27, y las franjas de colores en los empenajes de los Kfi r y Mirage, así como, los Call Sign de sus pilotos.

El examen de conocimientos y cultura aeronáutica empezó a marcar diferencias, así como, la prueba de destreza física que evaluó el triatlón reducido con pruebas de natación, ciclismo y atletismo, respectivamente. A diario el campeo nato era complementado por las exposiciones que hacían cada uno de los Escuadrones sobre misiones de vuelo, aspectos operativos y de seguridad aérea concernientes a las condiciones de cada aeronave, por consiguiente, en las misiones se enfatizó sobre la prevención del impacto con aves, riesgo que aumenta al efectuar vuelos a bajo nivel.

Para estas misiones los pilotos debían sobrevolar puntos geográficos manteniendo parámetros de altura, velocidad, disciplina de radios y realizar un ataque con armamento de práctica a una hora determinada, destacándose la precisión del Escuadrón AT-27 Tucano, que sin tener las ayudas de un sistema inercial de navegación, logró que su armamento impactara a sólo + 1 segundo de la hora planeada.

En esta fase de vuelo se incluyó un nuevo aspecto: el agresor, es decir, una aeronave Mirage o Kfir, que se encontraba en vuelo durante la navegación táctica y trataba de visualizar al ele mento, debía realizar una interceptación y aviación militar derribo simulado utilizando misiles o cañones, por lo tanto, los pilotos de cada Escuadrón, además de volar de la mejor manera su navegación, tenían que efectuar maniobras evasivas cuidando a su compañero para evitar que fuesen adquiridos y derribados. Este tipo de entrenamiento fue uno de los más valiosos porque cada Piloto aumentó su conciencia situacional y su sentido de protección tanto del elemento de combate como de los agresores, los cuales tuvieron que practicar diferentes tipos de maniobras para aeronaves de bajo, medio y alto rendimiento.

En la fase nocturna, los pilotos realizaron entrega de armamento de práctica con el Sistema de Visores de Vuelo Nocturno al polígono aéreo, que estaba iluminado por unos pocos mecheros, pues no había luz de luna y las noches eran de total oscuridad. La precisión en la entrega del armamento era el aspecto del Campeonato que representaba mayor puntaje. Para poder te ner una evaluación muy precisa, se contó con un helicóptero Hughes H-500, perteneciente al Comando Aéreo de Combate No. 4, Melgar, que llevaba a bordo dos jueces, quienes ayudados por cámaras filmadoras verificaban la distancia a la cual caían las bombas.

Gracias a este tipo de evaluación y a la buena demarcación del polígono, se pudo establecer la distancia con un alto grado de exactitud. La clausura de la Campaña Aérea Infi erno Rojo 2007,estuvo presidida por el señor General Jorge BallesterosRodríguez, Comandante de la Fuerza Aérea Colombiana,quien entregó los trofeos como Campeón Individual y Mayor Presición en Entrega de Armamento a un piloto del Escuadrón Kfi r, quien logró un área probable de impacto de 11 mts., Escuadrón Campeón Drako A-29B, y Escuadrones Campeones de Mantenimiento, Tucano y Dragón. Además, resaltó la importancia de la aviación militar en nuestro país y su responsabilidad en la coyuntura actual, así mismo, destacó la necesidad de realizar campañas aéreas que incrementen los niveles de entrenamiento en las tripulaciones tanto de aviones como de helicópteros.

Por: Mayor Carlos Arturo Landínez Velasco