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La Fuerza Aérea Colombiana decisiva en la victoria

El 24 de octubre de 2007, en una acción conjunta de las Fuerzas Militares, murió en combate Gustavo Rueda Díaz, alias Martín Caballero, narcoterrorista de las Farc, cabecilla del Frente 37, quien llevaba más de 25 años en esa organización, logrando escalar en el mando por sus actividades delincuenciales y terroristas, ya quien se le atribuían centenares de atentados, asesinatos y secuestros, entre ellos, el del doctor Fernando Araújo Perdomo, actual Ministro de Relaciones Exteriores, quien permaneció en cautiverio cerca de seis años.

El área donde delinquía Martín Caballero eran los Montes de María en el Sur de los departamentos de Bolívar y Sucre, donde se inició el 30 de diciembre de 2006, una importante ofensiva militar que dio como resultado la liberación del señor Ministro.

En la arremetida adelantada contra las Farc se propinó otro duro golpe al Frente 16, en el que con operaciones de bombardeo fueron dados de baja alias Cristian, encargado de las fi nanzas provenientes del narcotráfico en la zona del Vichada, al igual que alias Quintana quien traficaba y movilizaba la cocaína producida. El 2 de septiembre de 2007, Tomás Medina Caracas, conocido como Negro Acacio, principal cabecilla del Frente 16, fue dado de baja con 16 narcoterroristas más.

Los elementos comunes que llevaron al éxito de estas operaciones, fueron la Inteligencia Militar y el Poder Aéreo, sin ellos hubiese sido virtualmente imposible alcanzar los objetivos. Paradójicamente, los testimonios del señor Ministro Araújo Perdomo y de algunos desmovilizados, evidenciaron cómo Martín Caballero con soberbia y desprecio, subestimaba la efectividad y eficiencia de la Fuerza Aérea Colombiana.

El Poder Aéreo: Factor decisivo

Desde el advenimiento del poder aéreo durante la Primera Guerra Mundial, 1914 – 1918, la lógica de la guerra y el logro de la victoria cambiaron radicalmente. Para la Segunda Guerra Mundial, 1939 – 1945, el bombardeo estratégico y la saturación de áreas y ciudades con toneladas de bombas consolidaron este aspecto como decisivo para la victoria, lamentablemente ello se confirma con el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, cuyo efecto dio fin a la guerra.

En la actual coyuntura de guerras irregulares, especialmente contra el terrorismo, se exige un poder aéreo altamente efi ciente y tecnificado, donde los escenarios de acción y los blancos obligan a la ejecución de operaciones “quirúrgicas” donde no se ponga en peligro los bienes ni las personas protegidas por el Derecho Internacional Humanitario.

Operaciones que han sido aplicadas ampliamente en contra de enemigos que se confunden en grandes centros poblacionales o utilizan a quienes allí habitan como escudos humanos.
Algunos antecedentes internacionales como el ocurrido en Bagdad en junio de 2006, cuando se dio de baja al líder de la organización terrorista Al Qaeda en Irak, Mohamad Al Zarqawi Abú Musab, gracias a la labor exhaustiva de Inteligencia Técnica y Humana, combinada con un bombardeo aéreo certero y preciso, sentando las bases para la articulación del poder aéreo norteamericano y mundial en la lucha contra las nuevas amenazas, donde el enemigo cada vez es más difuso y difícil de localizar. Esta lección fue fundamentalmente aprendida por Martín Caballero y sus narcoterroristas.

Desde hace más de una década la utilización del poder aéreo en el conflicto colombiano ha evolucionado,así lo demuestran, entre otros, los resultados obtenidos en la Operación Colombia en diciembre de 1990 y la recuperación de Mitú en 1998, que unidos a los procesos de modernización de equipos, hacen de la Fuerza Aérea Colombiana una de las principales protagonistas en la reducción y neutralización de la capacidad combativa de los grupos armados ilegales.

Por: Jefatura de Inteligencia Aérea