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La Fuerza Aérea presente en todo el territorio nacional

Operaciones F.A.R.E. de orden público

La lucha que las Fuerzas Militares de Colombia vienen desarrollando a lo largo del país contra las organizaciones narcoterroristas, ha obligado a que cada Fuerza despliegue lo mejor de sus capacidades aunando esfuerzos para devolverle al pueblo colombiano la anhelada paz; es por ello que en el teatro de operaciones aparecen con frecuencia las Fuerzas Especiales del Ejército Nacional, los Comandos de la Infantería de Marina y los Arpía de la Fuerza Aérea, por citar sólo algunos.

Pero gracias a la extensión de nuestra patria con su variedad de climas y pisos térmicos, el desarrollo de las operaciones enfrenta, en la mayoría de los casos, una dificultad que se ha convertido en común denominador: el desplazamiento de las tropas. Ante esto, se ha convertido en factor decisivo el apoyo aéreo de los helicópteros, actuando de manera conjunta entre la Fuerza Aérea y el Ejército Nacional, resultando indispensables para las Brigadas Móviles, y fundamentales por los múltiples apoyos y misiones que pueden cumplir; por ejemplo, abastecimiento de víveres a las tropas en el área de combate, evacuación de heridos, transporte de tropas, etc.

Todas estas misiones son posibles gracias al compromiso de las tripulaciones encargadas de la operación de las aeronaves, del personal técnico encargado del mantenimiento y de un puñado de hombres de la Fuerza Aérea encargados de la operación de los equipos F.A.R.E.

F.A.R.E. es la sigla en inglés de “Forward Area Refueling Equipment”, es decir, Equipo para Reabastecimiento de Combustible en Áreas Remotas; por eso se encuentra ubicado en las zonas más alejadas del país, como en Araracuara (Guaviare), Calamar o Chiribiquete en el departamento del Guaviare.

Su misión es bastante clara, suministrar en forma rápida, segura y eficiente, combustible de excelente calidad para la operación de las aeronaves; la sencillez de este enunciado en muchas ocasiones impide ver el trasfondo y obstáculos que con frecuencia se presentan para su cumplimiento.

El primero es la ubicación geográfica donde será instalado el F.A.R.E., pues requiere condiciones adecuadas de seguridad, cercanía al área de las operaciones y preferiblemente facilidad para la entrada de aviones; una vez solucionadas estas dificultades, el comando encargado de la operación genera la orden para la organización del equipo con todos sus componentes. Esta tarea es compleja, pues requiere la disposición de bidones, acoples, llaves, mangueras, motobombas y demás elementos según la magnitud de la operación prevista y considerando que cualquier elemento faltante puede entorpecer toda la operación.

Entra en escena el operario del equipo, el más importante para que la misión se cumpla, él es el encargado de brindar el producto a las aeronaves, pero ¿quién es?, ¿de dónde viene?, ¿qué conocimientos tiene? El operario del F.A.R.E. es un suboficial técnico de la Fuerza Aérea de la especialidad de Abastecimientos Aeronáuticos, capacitado adicionalmente con los cursos de Manejo de Combustibles de Aviación y Operación Equipo F.A.R.E., dictados por el personal especializado de la Dirección de Combustibles de Aviación, DICOA, y que proviene de alguna de las unidades operativas de la Fuerza Aérea. En algunas oportunidades, también hay colaboración del personal no uniformado, igualmente capacitado.

Prestar disponibilidad con el equipo F.A.R.E. empieza con la predisposición psicológica para un cambio radical en el estilo de vida por un periodo de tiempo; este cambio empieza con la preparación de la maleta, ya que distinta a una comisión de vuelo normal, los elementos son los tradicionalmente utilizados para un ejercicio de terreno, incluyendo guantes de neopreno y gafas de seguridad para día y noche.

Inicia el desplazamiento al sitio establecido para la operación, y una vez allí, a la hora ordenada, sale el operario del F.A.R.E. con su respectivo equipo, usualmente en un avión C-130 Hércules, acompañado de por lo menos 80 soldados profesionales entrenados, equipados y listos para la defensa de la Patria.

Luego de un largo vuelo, inicia el descenso y el panorama que se observa es típico, en medio de un área despoblada o rodeado de selva, un pequeño caserío y una pista de aterrizaje. En tierra empieza el nuevo estilo de vida, las decisiones y maniobras siguientes exigen conocimiento y experiencia, pues en cuestión de minutos debe decidirse el área específica donde quedará instalado el F.A.R.E. y para ello hay que hacer consideraciones como ¿qué orientación tiene la pista?, ¿cuáles son sus límites?, ¿cuáles son los obstáculos para la entrada de las aeronaves?, ¿dónde está el anillo de seguridad?

Posteriormente, debe iniciar la adecuación del terreno, normalmente a mano, para evitar los objetos corto punzantes que puedan hacer perforaciones a los bidones con las consecuencias que esto acarrearía para el almacenamiento de combustibles. Seguidamente, instalar la piscina para la protección inferior del bidón, hacer las conexiones necesarias e iniciar la descarga del combustible desde el avión que decola rápidamente y el operario queda con su equipo en medio de un área desconocida.

Posterior a la presentación ante el comandante de la guarnición militar le es asignado un lugar de alojamiento y alimentación. Así las cosas, la vivencia es en ambiente típico de Ejército, por lo cual luego de recibir un breaffing de las operaciones y de conocer la situación del enemigo, recibe también la dotación de armamento y municiones necesarias.

Para cumplir la misión hay que prever las condiciones ambientales y las posibles contingencias, alistar el combustible para la motobomba, coordinar un soldado que opere el extintor y darle la instrucción mínima como bombero, alistar los vales, repasar el procedimiento de tanqueo e iniciar labores, sin importar si es de noche o de día, a pleno sol o con lluvia, simplemente hay que abastecer el combustible y en breves momentos el tanqueo de los helicópteros está listo. Una vez terminado el día de operaciones, el operario debe volver a revisar el equipo, realizar las cuentas de combustible e informar el nuevo saldo al comandante de la operación.

Llega el momento de “descansar” en el lugar asignado, casi siempre sin poderse dar una buena ducha y con el arrullo de los insectos y animales nocturnos. Al amanecer, a buscar el lugar para el aseo personal, normalmente junto a quebradas aledañas, pasar por el desayuno e iniciar el día con las pruebas de calidad al combustible, la revista al equipo y estar disponible para el inicio de las operaciones. Así, uno, dos o los días que sean necesarios si las operaciones se alargan, esperar el relevo y el día de su arribo, entregar el inventario, pues en la misma aeronave que llega el relevo, debe salir el que entrega.

Al salir de nuevo a la unidad de origen, todo un cúmulo de historias para contar y compañeros de labores incrédulos ante cientos de historias que a veces parecen sacadas de la ciencia ficción.

Regresar al propio estilo de vida es más que volver a reanudar actividades; es volver con la satisfacción del deber cumplido, es llegar con más motivación por las buenas condiciones de trabajo y por el clima laboral del que se disfruta en la familia aérea. Es la oportunidad para reflexionar y dar gracias a Dios por las bendiciones que nos ha dado y que en muchos casos no sabemos valorar.

Autor: 
Página Web Fuerza Aérea Colombiana - T2. Luis F. Gil
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