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La gestión ambiental en la Fuerza Aérea Colombiana

La Fuerza Aérea Colombiana inició la gestión ambiental en 1986 cuando incorporó el primer Oficial del Cuerpo Administrativo con especialidad de Ingeniería Sanitaria, conformó un grupo de profesionales, técnicos y civiles, expertos en el área ambiental, con el fin de apoyar actividades en pro del medio ambiente.
Esta iniciativa ocurrió seis años antes de que el mundo replanteara su actitud hacia el medio ambiente en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, para esa época la Fuerza Aérea ya había empezado a promover la gestión ambiental orientada al uso racional de los recursos naturales, la protección y conservación de los ecosistemas y la disminución de la contaminación, en función de proteger el medio ambiente que rodea a las Bases Aéreas, a la vez que mejora la calidad de vida de sus habitantes y causa el menor impacto posible en sus áreas de influencia.


Sin embargo, la gestión va más allá de las actividades de saneamiento básico, por ello la Fuerza Aérea está comprometida con el control del tráfico ilegal de especies silvestres, la gestión de residuos peligrosos y producción más limpia en sus procesos de mantenimiento aeronáutico y automotor, e inició una estrategia post-conflicto al desarrollar de manera sostenible los terrenos adjudicados a la Base Aérea de Marandúa, Vichada.

En concordancia con los lineamientos emitidos por el Ministerio de Defensa Nacional, la Fuerza Aérea promulgó en la Directiva Permanente No. 39 de 2004 las acciones a implementar en las Unidades para la prevención y el control del tráfico ilegal de especies de fauna y flora silvestre. Se crearon redes locales y regionales que apoyaron eficazmente esta problemática y como resultado se realizó en el 2005 la aprehensión y entrega a las autoridades ambientales de 11 ejemplares de especies en vía de extinción, entre ellos pericos, guacamayas, loros, tortugas y armadillos, actividad que ha sido complementada con la permanente capacitación y actualización en el tema que reciben los integrantes del área ambiental de la Institución.


En cuanto a la gestión integral de residuos peligrosos, se desarrollan importantes iniciativas para su correcto manejo, con énfasis en la gestión de aceites usados, residuos hospitalarios y similares. En tal sentido se han establecido reglamentaciones internas de acuerdo con la normatividad vigente y se espera, en el corto plazo, que a medida que sean implementadas las normas nacionales, se promueva el correcto manejo de baterías y pilas usadas, líquidos reveladores de placas de rayos X, residuos de la actividad de galvanotecnia y llantas usadas.

Así mismo y conscientes que las actividades de las Unidades Aéreas generan aguas servidas y una vez evaluados los impactos más significativos, se aplicó la gestión de residuos líquidos con obras de separación de las aguas lluvias y la cons trucción de plantas de tratamiento de aguas residuales en las Bases que causaban mayor impacto, así se evitó la contaminación de los cuerpos de agua receptores, lo que generó un mejor trato con las comunidades vecinas. Actualmente, cuentan con sistema de tratamiento de aguas residuales los Comandos Aéreos de Combate No. 2, Apiay; No. 3, Barranquilla, No. 5, Rionegro y No. 6, Tres Esquinas, así como, el Grupo Aéreo del Oriente, Vichada.



Por otra parte, se optimizó el manejo de residuos sólidos ya que algunas de las Bases tenían botaderos a cielo abierto, que causaban un impacto visual desagradable e incrementaba el riesgo de colisión de aeronaves con aves atraídas por los residuos mal dispuestos. En el Plan de Desarrollo se incluyó como prioridad construir centros de acopio, puntos limpios de separación de residuos y sistemas de incineración, una alternativa apropiada para la disposición final de la basura, así se logró que en Unidades como el Comando Aéreo de Combate No. 6, Tres Esquinas, Caquetá se construyera un moderno horno incinerador antipolución.

La gestión de residuos sólidos en las Bases Aéreas se puede considerar altamente eficiente porque el manejo integral que se le da a estos residuos incluye la separación en la fuente, el reciclaje, el compostaje de residuos orgánicos y un método apropiado de disposición final como es la incineración.


Sin embargo, la Fuerza Aérea no sólo ha enfrentado con éxito el reto de la gestión ambiental planteado actualmente sino que ha ido más allá al pensar en la era post-conflicto, cuando la sostenibilidad ambiental será parte del compromiso de las Fuerzas Militares. Por ello, ha iniciado el camino del desarrollo sostenible en Marandúa donde cuenta con 45.000 hectáreas aptas para la implantación del bosque tropical húmedo mixto (pino, palma de aceite y caucho); el asentamiento de comunidades bajo el concepto de granjas auto sostenibles, y la producción de energía y agua potable sin el deterioro de los recursos naturales.

Todo ese esfuerzo y buen desempeño de la Institución frente al tema del medio ambiente ha merecido el reconocimiento de entidades como CORNARE que otorgó al Comando Aéreo de Combarte No. 5 los premios Exaltación al Mérito Ambiental, 2002 y Líderes Progresa en el 2005, por su aporte al desarrollo sostenible, gestión para la preservación de los recursos naturales y compromiso con el mejoramiento de la calidad de vida. De igual forma, CORMACARENA confirió en junio de 2005, el premio Orden Caño Cristales al Comando Aéreo de Combate No. 2, constituyéndose en las dos primeras Unidades militares en obtener estas distinciones. 

Desde 1986, hasta la actualidad las acciones realizadas y logros alcanzados han sido gracias al apoyo decidido del Comando de la Fuerza; del Comité Ambiental, creado en el 2000 y liderado por el Segundo Comandante y Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea; a la acerta da responsabilidad institucional de la Jefatura de Apoyo Logístico y de la Dirección de Instalaciones Aéreas, así como, al compromiso de cada uno de los integrantes de la Institución que ha tomado conciencia de lo importante que es crear un equilibrio entre el hombre y la naturaleza.

Por Teniente Coronel Jaiem Enrique Orozco Gaviria