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Mi entrenamiento me salvó la vida

Fecha de Creación: 
30 de Marzo de 2020
Mi entrenamiento me salvó la vida

“Uno piensa que algo así nunca le va a pasar, pero ese viernes en la madrugada mi vida cambió, en medio del ruido de explosiones y la confusión, pude usar mi entrenamiento para vencer el miedo y reaccionar de la manera correcta, eso salvó mi vida” así lo narra la Suboficial quien sufrió las mayores lesiones luego del atentado al Grupo Aéreo del Casanare el pasado 10 de enero de 2020, día en el que los medios de comunicación abrían con esta nefasta noticia.

El ataque fue atribuido al ELN principalmente. Los terroristas armados con 25 artefactos explosivos alcanzaron a lanzar tres de ellos. Uno de los artefactos detonó muy cerca de la zona residencial donde descansan las mujeres militares y fue allí donde la Suboficial recibió las lesiones.

A Daniela, una santandereana de 21 años con los sueños de servir a Colombia intactos, no se le escapa un detalle del momento en que cambió su vida para siempre. Hacía solo dos semanas atrás se había escalafonado como Suboficial, pero esa madrugada sintió la inclemencia del terrorismo, aquel que no distingue grados militares, ni género. Completamente a oscuras y en medio de escombros y la algarabía de un hecho que le quitó el sueño y la tranquilidad a todos los integrantes de la Base, recordó lo que había aprendido durante su formación militar sobre manejo de crisis y toma de decisiones. Fue así como corrió hasta el Centro de Monitoreo de Operaciones de Seguridad y Defensa para pedir ayuda. Allí se encontró con el Comandante de la Base, el Coronel Édgar Alexander Salamanca Rodríguez, quien la llevó en sus brazos hasta la ambulancia para ser atendida en el Hospital de Yopal y luego trasladada a Bogotá.

Tras varias intervenciones quirúrgicas y el cuidado del personal médico del Hospital Militar, dos meses después, regresa a la Escuela de Suboficiales “Capitán Andrés M. Diaz”, para compartir con cada uno de sus integrantes su experiencia y las lecciones aprendidas después de encontrarse cara a cara con el terrorismo.

“En este mundo todos nos preparamos para algo. Pude haber elegido estudiar una carrera en una universidad como la mayoría de mis compañeros de colegio, pero en mi caso, yo me preparé para ser militar, sabiendo que eso podría significar dar mi vida para defender a otras personas” Las palabras de Daniela, son reveladoras, “Una de las principales enseñanzas es que siempre hay que reaccionar, no dejarnos paralizar por el miedo, recordar que tenemos un entrenamiento y estamos preparados para afrontar estas situaciones” expresa Daniela mientras recuerda ver toda su habitación derrumbada.

Rememora cada detalle de este día, no puede evitar llorar, siente que despertó de un sueño para vivir una pesadilla, pero aun así se siente fuerte y con motivos para seguir viviendo y haciendo lo que más le gusta.

Y es que la violencia y el terrorismo perpetrado por grupos como el ELN en Colombia, ha devastado la vida y los sueños de muchas personas, familias y comunidades. El inventario de los daños rebasa las pérdidas materiales, patrimoniales pero sobre todo humanas, haciendo de cada acto violento un ataque contra la dignidad, la identidad y el derecho a la paz de sus víctimas.

“Sigo y seguiré en la Fuerza Aérea Colombiana porque ha sido un sueño que desde muy joven perseguí, lo que pasó solo me hace más fuerte como mujer, como militar y como colombiana dispuesta a hacer de este país un lugar mejor” expresa Daniela.

Para ella, volver al alma mater de la suboficialidad, la llena de orgullo, aunque dice no pensaba volver tan pronto, recorrer sus aulas y cada espacio de la Escuela le refuerza ese sentimiento de lealtad y patriotismo, también le recuerda a su madre, quien desde niña le enseñó a sonreír a pesar de los malos días.

Hoy Daniela sigue sonriendo, ahora con más fuerza, porque Dios le dio la oportunidad de seguir en este mundo terrenal para trabajar por alcanzar un sueño que no tiene límites, un sueño que según dice, ningún terrorista puede deteriorar, el sueño de seguir sirviendo a Colombia desde su Fuerza Aérea, una institución que vuela, entrena y combate por alcanzar las estrellas.

Autor: 
Oficina de Comunicación Pública ESUFA- T2 Martha Orozco
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