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Neutralidad

Condición jurídica de un Estado que, durante un conflicto armado internacional, elige permanecer ajeno a él, ejerciendo lo que se ha denominado ius ad neutralitatem. Además de este tipo de neutralidad, por así decirlo, ocasional, existe la neutralidad permanente de Estados tales como Austria o Suiza, que han declarado su voluntad de permanecer ajenos a cualquier conflicto futuro. Se habla de relación de neutralidad por lo que respecta a los derechos y deberes -establecidos por el derecho internacional- que vinculan a los Estados neutrales con los Estados beligerantes. Este comportamiento recíproco es también denominado ius in neutralitate. Las fórmulas siguientes, aunque se utilizan a menudo, no tienen fundamento jurídico alguno; su alcance es puramente político; éstas son: neutralidad benévola, neutralidad diferenciada, no participación o política de neutralidad. Estas fórmulas caracterizan la actitud de aquellos Estados que permanecen ajenos a las operaciones militares, pero que intervienen en el conflicto tomando medidas diplomáticas o económicas preferenciales en favor de uno o varios Estados participantes en un conflicto. Esta actitud puede manifestarse mediante una amplia gama de comportamientos y constituye un concepto compuesto y artificial en el cual desaparece el elemento fundamental de la neutralidad que es el de la imparcialidad. En cuanto a la neutralidad diferenciada, es evidente que, tras sobrepasar cierto nivel cualitativo (sobre todo cuando se caracteriza por apoyos económicos, incluso por asistencia militar) constituye una violación de la neutralidad o una beligerancia restringida. La neutralidad no implica la neutralidad ideológica, es decir la prohibición por el Estado neutral de manifestar su simpatía por un beligerante o su aversión por otro, o el deber de establecer restricciones a las manifestaciones de tales sentimientos por sus propios ciudadanos y por la prensa escrita y hablada. En cuanto a la posibilidad que puede tener un Estado de permanecer neutral, siendo que es miembro de las Naciones Unidas y que participa igualmente en el sistema de seguridad colectiva y en los deberes que éste implica en caso de agresión, debemos limitarnos aquí a señalar la existencia del problema relativo a ello.
Las normas, escritas o consuetudinarias, que rigen la conducta de los beligerantes hacia los neutrales y de éstos hacia aquéllos son, en su mayoría, bastante antiguas.
Por último, el término neutralidad designa uno de los Principios Fundamentales del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que, a fin de conservar la confianza de todos, se abstiene de tomar parte en las hostilidades y, en todo tiempo, en las controversias de orden político, racial, religioso o filosófico. Para el Movimiento, la neutralidad es un medio y no un fin. La neutralidad no implica ni una indiferencia ante el sufrimiento ni la aceptación de la guerra. Es la condición indispensable para una acción humanitaria eficaz de la Cruz Roja (cf. París 1856; H V; H VIII; H X; H XI; H XIII; Londres Decl. 1909; Acta de Londres 1936; G I-IV; GP I). V. también: Conflicto armado internacionalizado.