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Neutralidad Terrestre

El territorio de los Estados neutrales es inviolable: no puede ser utilizado por los beligerantes para el tránsito de sus tropas o convoyes o para instalar en ellos estaciones de radio.
El deber de respetar la soberanía territorial de los Estados neutrales cesa si el territorio neutral o una parte de éste es ocupado por un beligerante. El Estado neutral tiene el derecho de oponerse, por la fuerza si es necesario, a toda tentativa de violación de su neutralidad.
Además del hecho de participar abiertamente en las hostilidades, está prohibido a todo Estado neutral:
1) prestar asistencia a los beligerantes;
2) reclutar tropas para éstos o admitir que terceros desplieguen tal actividad en su territorio;
3) suministrar material militar, a cualquier título que sea;
4) suministrar información militar.
A excepción de estas prohibiciones, el Estado neutral conserva, no obstante, el derecho a mantener relaciones comerciales con todos los Estados beligerantes.
El Estado neutral no tiene la obligación de prohibir:
1) que sus propios nacionales se pongan al servicio de uno de los beligerantes;
2) la exportación por un particular o el tránsito de material militar;
3) la utilización, por los beligerantes, de medios de comunicación existentes, de propiedad pública o privada.
Sin embargo, en caso de imponer prohibiciones o restricciones en este sentido, debe aplicarlas a todos los beligerantes. Si tropas de un Estado beligerante penetran en territorio neutral, deben ser desarmadas, internadas y sometidas al derecho interno del Estado neutral. Los prisioneros de guerra admitidos en territorio neutral deben ser dejados en libertad, pero pueden ser asignados a residencia forzosa.
El Estado neutral podrá autorizar, bajo condiciones determinadas, el tránsito por su propio territorio de heridos, de enfermos y de personal sanitario pertenecientes a las fuerzas beligerantes; podrá, asimismo, albergarlos (respetando, en tal caso, el principio de imparcialidad); sin embargo, deberá tomar las medidas para que no puedan participar nuevamente en las operaciones militares.
Un ciudadano de un Estado neutral no podrá beneficiarse de la neutralidad si comete actos hostiles contra un beligerante o si realiza actos en favor de un beligerante. Si ofrece sus servicios en las filas de un beligerante y es capturado por la otra Parte, deberá ser tratado como un nacional enemigo y considerado como un prisionero de guerra. Los nacionales neutrales que residan en territorio ocupado tienen el mismo estatuto jurídico que los nacionales del Estado ocupado.
El material ferroviario procedente de un Estado neutral podrá ser requisado y utilizado por beligerantes en caso de necesidad militar imperiosa. Tratándose de material ferroviario perteneciente a un Estado beligerante, el Estado neutral gozará de los mismos derechos (v. Angaria). (Cf. H V; G I-IV; GP I).