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No hay una Segunda Oportunidad de la Saturación a la Presición

El 8 de agosto de 2003, el apacible canto de las aves de Milán, Caquetá, una de las poblaciones más hermosas del territorio colombiano, se fue transformando en destrucción indiscriminada cuando un frente del grupo narcoterrorista de las Farc inició la toma del pueblo a las 04:00 horas.

Un avión AC-47 Fantasma y un helicóptero UH-60 Arpía fueron dispuestos para el apoyo de fuego aéreo, al llegar a la zona de conflicto encontraron que el enemigo se había ubicado en la área urbana del pueblo y usaba como escudo a la población civil, lo que dificultó la plena identificación de los objetivos militares que debían ser neutralizados, por ello, fue solicitado el apoyo de los TEPLAS, Tiradores Escogidos de Plataforma Aérea y Superficie, grupo de operaciones especiales, entrenado y capacitado para identificar y neutralizar objetivos precisos sin generar daños colaterales.
Esa mañana comenzó a escribirse la historia de los TEPLAS. De acuerdo a la orden del Centro de Comando y Control de la Fuerza Aérea, CCOFA, a las 08:30 horas fuimos informados para proceder de Bogotá a Milán en un helicóptero de asalto UH-60 de matrícula FAC 4128. Al llegar el pueblo todo estaba cubierto de humo, en especial la Estación de Policía debido al ataque con cilindros bomba desde una plataforma ubicada al lado del cementerio en las afueras de la población. 


El panorama no era el mejor para los habitantes de Milán, los terroristas se paseaban por las calles imposibilitando el apoyo de fuego desde las aeronaves, ya que, podrían impactar algunas casas y herir a los pobladores ocasionando daños colaterales. Al ver la situación, nos pusimos en contacto con el avión Fantasma, éste nos dio una descripción detallada del lugar, así omo, los objetivos militares. Con esta información ubicamos la plataforma utilizada por los terroristas para el lanzamiento de cilindros que causaban daños a las instalaciones de la Policía, impidiendo la reacción de sus integrantes, quienes se aferraban a los escombros para no sufrir lesiones.

Cuando los objetivos fueron identificados a plenitud pedí luz verde para iniciar con el ataque: “Tiradores en posición, blanco ubicado. Solicito autorización para neutralizar el objetivo”. Trascurrieron algunos segundos, mientras tanto, Tirador y Observador verificamos que cerca del área no se encontrara población civil. Una vez fuimos autorizados, se neutralizó el primer objetivo militar: la plataforma de cilindros. Por primera vez, desde que este grupo de operaciones especiales fue creado para este tipo de misiones, uno de los TEPLAS informó: 
“Blanco Neutralizado”. El objetivo militar fue impactado. Se comprobó la efectividad del disparo, ya que los TEPLAS no tienen una segunda oportunidad para ubicar el blanco.


Continuamos con el ataque y solicitamos asignación de otro objetivo militar. Así neutralizamos a los francotiradores del enemigo que se encontraban en la parte alta de los árboles del parque principal y del campanario de la iglesia; dos nidos de ametralladoras ubicados en los extremos y al frente de la Estación de la Policía y un puesto de lanzamiento de granadas de 40 mm instalado en la graderías del polideportivo del pueblo. Los subversivos se replegaron, dejaron de transitar por las calles, se ocultaron en las casas de los habitantes de Milán y terminaron el hostigamiento a la Estación de Policía, lo que permitió a los Agentes reorganizase. Tiempo durante el cual la Fuerza de Tarea Conjunta del Sur planeó y ejecutó el desembarco de tropas en el pueblo. 

El éxito de esta misión, la primera de los TEPLAS de la Fuerza Aérea Colombiana, se logró gracias al apoyo y coordinación precisa de las tripulaciones de las aeronaves, quienes nos dieron los parámetros de vuelo y las condiciones ideales para utilizar nuestras armas de precisión y neutralizar los objetivos militares.

Por: TS. Marco Antonio Quintero Monroy