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Operaciones Contundentes del Black Hawk

Fecha de Creación: 
02 de Marzo de 2020
Informe Especial - Edición 292 Revista Aeronáutica
Operaciones Contundentes del Black Hawk

Informe Especial publicado en la Edición 292 de la Revista Aeronáutica.

Desde su arribo a Colombia en los años 80, los UH-60 Black Hawk de la Fuerza Aérea se convirtieron en piezas fundamentales para el éxito de las operaciones militares que cambiaron el rumbo de la nación, operaciones que también revelaron las más altas virtudes de aquellos hombres y mujeres que lucharon por la paz.

El 9 de diciembre de 1991, tras un intenso bombardeo de aviones Kfir y A-37, una escuadrilla de la Fuerza Aérea Colombiana conformada por siete UH-60, cinco UH-1H, dos Bell 212 y varios helicópteros de apoyo volaron en formación hacia el corazón de las Farc, el santuario inexpugnable de Casa verde, una serie de campamentos en las veredas La Francia, El Diamante y Primavera al margen izquierdo del río Duda en el municipio de La Uribe, Meta. Desde allí alias Tirofijo, Raúl Reyes, Timochenko y Alfonso Cano negociaban la paz, empuñando fusiles y ordenando ataques terroristas. Esa mañana, la Operación Colombia se tornó salvaje; la escuadrilla de helicópteros ingresó al cañón de la Cordillera Oriental siendo recibido por un ataque antiaéreo de ametralladoras .50 y lanzacohetes de las Farc que impactaron gravemente varias aeronaves antes de desembarcar a 650 soldados de las Fuerzas Especiales del Ejército Nacional en los objetivos Bravo y Centauro.

Perecieron ocho soldados del Ejército y cuatro tripulantes de un helicóptero Bell 212 de la Fuerza Aérea que recibió varios impactos de bala en el rotor de cola accidentándose en el descenso de emergencia. Casa Verde y la zona campamentaria fue destruida por el bombardeo, fueron abatidos 30 guerrilleros y hubo medio centenar de heridos pertenecientes a las filas del grupo narcoterrorista, sin embargo, el secretariado logró escapar ileso entre las montañas y desde entonces se recrudeció la guerra total y despiadada contra el Estado.

Las montañas fueron colmadas de minas antipersona, secuestraron líderes políticos, hicieron pescas milagrosas, atacaron poblaciones civiles y bases militares como la de Miraflores, Guaviare; Puerres, Nariño; Las Delicias, Putumayo; La Carpa, Guaviare; El Billar, Caquetá; dejando cientos de soldados muertos y otros secuestrados. La Guerra de Movimientos establecida en la 8va Conferencia de las Farc generó terrorismo en el país, especialmente en el suroriente colombiano bajo el mando de Víctor Julio Suárez Rojas, alias el “Mono Jojoy”, comandante del Bloque Oriental y jefe de las acciones terroristas.

Los continuos actos violentos orientaron su estrategia hacia la guerra de posiciones con el objetivo de controlar política y militarmente gran parte del territorio nacional, en especial, el departamento del Vaupés. Fue así que la madrugada del primero de noviembre de 1998, el “Mono Jojoy” lideró cerca de 1.500 guerrilleros para tomar a sangre y fuego su capital, Mitú, defendida en aquel momento por 90 hombres de la Policía Nacional, quienes guerrearon durante 12 horas hasta ser copados y finalmente secuestrados.

Los habitantes de Mitú quedaron a merced de la tiranía, con su pista de aeronaves, único vínculo con el resto del país, destruida; se encontraban aislados en la mitad de la selva, por lo cual, su recuperación se convirtió en un asunto de alto nivel estratégico nacional y fue inminente la respuesta de las Fuerzas Militares. Entonces, la Fuerza Aérea Colombiana lanzó una de las operaciones más audaces de la historia de la aviación nacional con helicópteros UH-60 Black Hawk y aeronaves de transporte que les sirvieron de controladores aéreos avanzados, ataque y apoyo aéreo cercano, constituyéndose la Operación Vuelo del Ángel, considerada por varios historiadores el renacer de la moral de las Fuerzas Militares.

Al caer la tarde, las tripulaciones de la Base Aérea de Apiay presumían lo peor, habían perdido contacto radial con los policías que defendían Mitú. El silencio en la frecuencia fue tan devastador que de inmediato se ordenó un desembarco aéreo. Una escuadrilla de helicópteros Black Hawk fue enviada con la arriesgada misión de cruzar la selva del Vaupés, desembarcar durante la noche en aquel territorio hostil, sin visores nocturnos y con el incierto regreso a una base de recuperación que pendía de gestiones diplomáticas con Brasil. Tras la autorización del hermano país, la Fuerza Aérea volcó todos sus esfuerzos para el apoyo de aquellos helicópteros que aterrizaron en la pista de Querarí, Brasil, desde la cual se lanzó la operación de desembarco aéreo para la retoma de Mitú.

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Autor: 
Revista Aeronáutica - Teniente Coronel (RA) Ricardo Andrés Torres Suárez
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