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Represalias

Es conveniente establecer la distinción entre las represalias efectuadas en tiempo de paz y las llevadas a cabo en el transcurso de las hostilidades de un conflicto armado internacional. Las primeras son medidas de coacción, que constituyen excepciones a las normas ordinarias del derecho internacional, tomadas por un Estado como reacción a actos ilícitos cometidos en su contra por otro Estado y cuyo objetivo es imponer a éste el respeto del derecho. En suma, son actos intrínsecamente ilícitos pero cuya justificación excepcional radica en el hecho de que responden a un acto ilícito anterior con respecto al cual buscan obtener la eliminación, el pago de reparaciones por los daños causados o el restablecimiento de la situación de derecho. A diferencia de las represalias en tiempo de guerra, las del tiempo de paz se caracterizan por un recurso limitado y temporal al empleo de la fuerza, el cual no modifica el estado de paz ni tiene efecto alguno con respecto a terceros Estados. Las represalias pueden ser armadas (bloqueo pacífico, bombardeo naval o aéreo) y no armadas (embargo punitivo, bloqueo de fondos, confiscación y secuestro de bienes).
Las represalias en el transcurso de las hostilidades en un conflicto armado internacional son medidas excepcionales y, en sí, ilícitas, a las que recurre un beligerante para obligar a su adversario a que respete el derecho de los conflictos armados. Tras no haberlas considerado durante mucho tiempo, en el derecho internacional contemporáneo se prohíbe ejercer represalias contra los heridos, enfermos y náufragos, el personal sanitario o religioso, las unidades sanitarias, los transportes y el material sanitario, los prisioneros de guerra, la población civil y las personas civiles, los bienes de carácter civil, los bienes culturales, los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, el medio ambiente natural, las obras e instalaciones que contienen fuerzas peligrosas y los edificios y el material utilizados con fines de protección civil. Por consiguiente, con tal de que se respete la condición de la proporcionalidad, se siguen, implícitamente, admitiendo las represalias contra los combatientes y los objetivos militares (cf. G I, art. 46; G II, art. 47; G III, art. 43; G IV, art. 33; H CP, art. 46; GP I, arts. 20, 53-36).
No deben confundirse las represalias con la retorsión.