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Sabotaje

Término que designa el hecho de cometer actos de destrucción o de daño del material, de las obras e instalaciones que, por su índole o su destinación, contribuyen a la eficacia del instrumento militar del adversario. En la terminología militar, si se quiere distinguir entre los actos cometidos con el propósito de causar daños a su propio instrumento militar, por oposición a los actos dirigidos contra el adversario, se prefiere utilizar para estos últimos el término destrucción y no sabotaje. En este sentido, el sabotaje es un método de guerra cuya licitud o ilicitud está determinada por elementos ajenos a la noción de sabotaje tal como existe en derecho internacional.
En realidad, las condiciones de las que depende la legalidad del sabotaje contra el adversario se refieren a:
a) la calidad de los ejecutantes;
b) el objeto del sabotaje;
c) los medios y métodos empleados.
Por lo que atañe a los ejecutantes, únicamente los combatientes están autorizados para cometer actos de sabotaje. Esto significa que, fuera de las unidades de las fuerzas regulares (comando) especialmente instruidas y equipadas, los miembros de movimientos de resistencia o de levantamiento en masa pueden también cometer actos de sabotaje. En cambio, son ilícitos los actos de sabotaje cometidos por quienes no tengan el estatuto de combatiente. En general, los actos de sabotaje son cometidos por pequeñas formaciones o por individuos que operan en territorio controlado por el adversario y que aprovechan la clandestinidad, la sorpresa y las estratagemas. Dada su gran precisión, los actos de sabotaje no atentan en principio contra los intereses de la población civil. En cuanto al objeto del sabotaje, éste debe formar parte de la infraestructura material del adversario, es decir, debe tratarse de objetivos militares.
Por lo que atañe a los medios y métodos de sabotaje, destaquemos que debido a la calidad personal de los ejecutantes y a las exigencias tácticas, suelen ser insólitos y, a menudo, bordean los límites de la licitud.
La necesidad táctica de aproximarse al objetivo sin ser descubierto impone, en particular, evitar el contacto con elementos enemigos y, si se produce el contacto, elegir armas apropiadas para impedir que los demás enemigos sean alertados. Precisamente sobre este particular, el acto de sabotaje cometido por ejecutantes legítimos y contra objetivos lícitos puede volverse ilícito, si se emplean medios y métodos ilícitos.
En cuanto al uniforme, y aunque a este respecto hay tesis contrapuestas, el porte de éste constituye la mejor garantía que puede ofrecerse a los saboteadores. En efecto, si caen en manos del adversario llevando el uniforme, tendrán derecho al estatuto de prisioneros de guerra.
En definitiva, el sabotaje en detrimento de un adversario constituye una operación lícita, siempre que se respeten las normas jurídicas relativas a la elección de los objetivos, así como de los métodos y medios empleados (v. Mey.). V. también: Comando, Distinción entre combatientes y población civil, Incursiones.