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Saludo de Nuestro Comandante

Fecha de Creación: 
11 de Enero de 2021
Saludo de nuestro Comandante
El Cielo no es el Límite

 

Desde su nacimiento, en 1919, la Fuerza Aérea Colombiana inició un proceso de crecimiento y desarrollo en el que varios hitos marcaron la estela de su historia. Cada uno está asociado con la realización de alguna actividad por primera vez, adquisición o construcción de nuevas capacidades, proezas o eventos de trascendencia nacional.

Son numerosas las señales que definieron distintas épocas en el primer siglo de su historia, entre ellas: las primeras aeronaves, el primer vuelo tripulado por uno de nuestros militares, primer vuelo internacional, vuelo nocturno, salto en paracaídas, la guerra con el Perú, adquisición de helicópteros, introducción de los aviones jet, vuelos supersónicos, vuelo con visores, uso de armas inteligentes y, finalmente, el lanzamiento del FACSAT-1, satélite colombiano de observación de la Tierra.

Con la construcción de esta capacidad, primer activo espacial, la Fuerza Aérea Colombiana inició en noviembre de 2018 la celebración de su centenario. A lo largo de un año, equipos de trabajo realizaron grandes esfuerzos en diferentes campos: revisión de la doctrina; puesta a punto en la implementación de la nueva estructura organizacional, resultante del proceso de transformación; reestructuración de la misión, visión, principios, valores y políticas institucionales; y formulación de la estrategia para el crecimiento y desarrollo de las capacidades aéreas y espaciales de la Fuerza Aérea con proyección a 2042. Este gran trabajo, efectuado bajo una metodología de planeamiento por capacidades, definió el tamaño de fuerza requerido, en términos de material, equipo, personal e infraestructura.

El moderno modelo organizacional, regido por un código de conducta, donde la integridad está primero, procurará el ejercicio de una administración más eficiente, en la que todos los procesos se concentran bajo el liderazgo de tres grandes comandos: operaciones, logística y personal. Este diseño simplificado da la oportunidad a los comandantes de gerenciar y liderar con enfoque sistémico, facilitando la identificación de necesidades, gestión de recursos y priorización del gasto.

Como consecuencia, después del juicioso análisis prospectivo, la Institución cuenta con un renovado esquema de seguimiento a la estrategia, con claros objetivos a corto, mediano y largo plazo, con claridad presupuestal y financiera para proyectarse en el próximo siglo, sosteniendo y construyendo capacidades que le permitan cumplir su misión y satisfacer requerimientos de los colombianos, aun en escenarios inciertos.

Cien años de historia se resumen en experiencia, aprendizaje, inversión, crecimiento, modernización, innovación y desarrollo. A lo largo de un siglo, la Fuerza Aérea Colombiana ha trazado su derrotero apuntando alto y lejos; solo así, obligándose a estar siempre fuera de su zona de confort, imponiéndose grandes retos y procurando anticiparse al futuro, podrá construirse como una Fuerza con capacidades disuasivas reales, permanentes, suficientes y sostenibles.

El 2020, año de partida para forjar la nueva centuria de vida institucional, nos dio la bienvenida a un complejo escenario pleno de amenazas convergentes, algunas naturales e imprevistas, otras predecibles y persistentes, que pusieron a prueba nuestra determinación, carácter, vocación, valor y compromiso, para decidir, actuar y combatir. En medio de estrategias de desinformación, engaño y ataques a través de medios de comunicación tradicionales, nuevas tecnologías informáticas y redes sociales que buscan deslegitimar las acciones del Estado, la Fuerza Aérea no declina en su empeño de proteger a los colombianos del terrorismo, el crimen organizado, el narcotráfico y otros actores armados u operar en medio de la pandemia, satisfaciendo necesidades crónicas o atendiendo desastres naturales.

Este nuevo siglo lo acogemos con gran energía y determinación, convencidos de que el aporte que brindamos al país es fundamental para su progreso, construyendo seguridad para el crecimiento y desarrollo nacional. Nuestro poder aéreo seguirá cumpliendo una de las misiones más significativas en este propósito: la integración del territorio, conectando la ruralidad con los centros urbanos.

A los desafíos que enfrentamos, como la violencia que amenaza la tranquilidad de humildes comunidades, que afecta la administración pública y pretende desmoronar la democracia, se suman una pandemia que profundiza las dificultades socioeconómicas de nuestros compatriotas, mientras apaga la vida de otros más, y las consecuencias devastadoras de fenómenos derivados del cambio climático. La turbulencia producto de tal contexto ha sido respondida con la innovación propia que nos caracteriza, desarrollando capacidades para movilizar pacientes y construir puentes aéreos para el transporte de ayuda humanitaria, así como, personal médico y sanitario.

El futuro es hoy; lo estamos cimentando con las decisiones que tomamos para hacer que suceda: construyendo una constelación de satélites para observación de la Tierra, prevención de desastres, detección de cultivos ilícitos y actividades de minería ilegal, aprovechamiento de la tierra, catastro, protección de recursos naturales y comunicaciones; tendremos una capacidad de transporte suficiente para asegurar a los colombianos el acceso del Estado por vía aérea; seremos líderes referentes y preferentes regionales, articuladores de estrategias para la seguridad regional y hemisférica; y continuaremos explorando en busca de oportunidades para Colombia, con misiones expedicionarias a la Antártida.

También, impulsaremos la industria aérea y espacial, liderando e integrando los esfuerzos del sector defensa, la empresa y la academia; crearemos más equipos para la investigación y el desarrollo de proyectos tecnológicos de aplicación civil y militar; tendremos personal cada vez más especializado para la conducción y desarrollo de todo tipo de misiones; persistiremos en la renovación de nuestras plataformas aéreas; contaremos con altos estándares operacionales, tecnologías compatibles y actualizadas para defender la soberanía nacional; seremos interoperables con cualquier potencia de las Fuerzas Aéreas de países miembros de la OTAN; y lucharemos con determinación para derrotar los mayores males que aquejan a Colombia: el terrorismo, los grupos armados organizados y el narcotráfico.

Adicionalmente, continuaremos volando y entrenando en escenarios internacionales, participando en ejercicios operacionales con fuerzas aliadas para poner a prueba capacidades y medir nuestra estatura en ambientes hostiles y complejos, de manera que la incertidumbre del futuro no nos sorprenda. En ese propósito, la diplomacia para la defensa seguirá siendo fundamental en las relaciones con homólogos en América y otros continentes.

Finalmente, sobre la base de la integridad, la transparencia y los resultados enmarcados en el respeto por la Constitución y la ley, seguiremos construyendo confianza con los colombianos para que sientan esta Fuerza realmente suya, garante de sus derechos y libertades, protectora de los más altos intereses del Estado.

El cielo dejó de ser el límite; ahora estamos en el espacio. Cualquier reto diferente a fortalecer las capacidades aéreas y satelitales deberá ser, sin lugar a duda, ir más allá de esta nueva frontera, en camino a las estrellas. Somos una Fuerza que “siempre enfocará su mirada más allá de lo que inicialmente la razón pueda dictar, porque en los sueños de sus líderes emergerán los grandes y ambiciosos proyectos que regirán su destino”, un equipo que construirá su futuro a diario cumpliendo una misión que nos apasiona: volar, entrenar y combatir, con solo una opción: vencer.

 

General Ramsés Rueda Rueda