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Tortura

Según la definición adoptada por las Naciones Unidas, el término designa todo acto por el cual se inflijan intencionalmente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin, en particular, de:
a) obtener de ella o de un tercero información o una confesión;
b) castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que haya cometido;
c) intimidar o coaccionar a esa persona o a otras,
o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas. La tortura constituye una forma grave y deliberada de penas o de tratos crueles, inhumanos o degradantes y ningún Estado puede autorizar o tolerar estos actos, ni siquiera en circunstancias excepcionales, ya sea el estado de guerra o amenaza de guerra, de inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública. Los Estados deben tomar todas las medidas necesarias para impedir los actos de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en su jurisdicción, así como para castigar a los autores de tales actos. En el adiestramiento de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y de los funcionarios públicos que tienen la responsabilidad de personas privadas de libertad, los Estados deben velar por que se les informe sobre la prohibición de practicar la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Si se comete en tiempo de guerra, se considera la tortura como crimen de guerra.
La tortura y los demás tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes están prohibidos en diferentes instrumentos jurídicos internacionales (cf. NU 1948/2, art. 5; G I, arts. 3, 12, 50; G II, arts. 3, 12, 51; G III, arts. 3, 17, 87, 130; G IV, arts. 3, 31, 32, 100, 118, 147; CEDH, art. 3; NU 1966/2, art. 7; CADH, art. 5; NU 1975; GP I, art. 75; GP II, art. 4; NU 1979/3).
La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó, además, en 1984, una Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. V. también: Apartheid, Genocidio.