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Un Ejemplo de Generosidad, Ayuda y Servicio a los más Necesitados

Las ilusiones de los niños se desvanecían bajo la sombra de la implacable pobreza que rodeaba la Escuela Benito Juárez del barrio Antonio Nariño en Puerto Salgar, Cundinamarca, una dura realidad que conoció en 1992, el Técnico Segundo Carlos Enrique Rodríguez Vahos cuando acompañó a las esposas de algunos Suboficiales de la Fuerza Aérea a llevar regalos a estos pequeños, quienes llegaban a estudiar sin haber probado alimento. Desde ese día Carlos Enrique ideó un plan en el que Oficiales, Suboficiales y Civiles ayudaran a los niños más necesitados con un aporte voluntario de mil pesos mensuales.
El 8 de junio de 1992, el señor Teniente Coronel Jorge Ballesteros Rodríguez, Segundo Comandante del Comando Aéreo de Combate No. 1, Palanquero, autorizó al Técnico Rodríguez a promover su iniciativa. Durante la formación de relación general dio a conocer su programa a los integrantes de la Unidad, quienes acogieron con entusiasmo esta obra social y con su aporte se convirtieron en padrinos de 700 niños de siete escuelas y diez hogares comunitarios. 
Al cumplir 14 años de haber creado este programa en favor de los pequeños, la Revista Aeronáutica rinde un homenaje al señor Técnico Jefe Rodríguez, como reconocimiento a su vocación de servicio, altruismo y amor por los niños de escasos recursos económicos, valores que lo han distinguido durante sus 24 años de carrera militar en la Fuerza Aérea, que inició al integrar el Curso No. 56 de Suboficiales. Actualmente, se desempeña como Jefe de Taller de Motores en el Grupo Técnico del Comando Aéreo de Combate No. 5, Rionegro, donde con alegría recordó los inicios del Plan Corazón Amigo. 


“Desde sus inicios el Plan estaba bien organizado, pues contaba con un comité conformado por los padrinos de los menores, quienes además de controlar el adecuado uso de las donaciones, se encargaban de difundir esta actividad en las Bases Aéreas a donde eran trasladados. Es satisfactorio saber que el Plan ha beneficiado a las escuelas circunvecinas del CACOM 1 y a las que se encuentran cerca de las Unidades Aéreas en todo el país. Lo más gratificante es que los recursos se han destinado para la educación, recreación, alimentación y sustento de los niños, aspectos que permiten brindarles una mejor calidad de vida. Es importante que el Plan se maneje con transparencia, de esta manera siempre endrá receptividad. También influye la difusión, publicidad y enfoque que se le dé en cada Base Aérea”.

Para Carlos Enrique su programa tiene un trasfondo humanitario: dar amor a los pequeños, ya que la mayoría viven en un ambiente de violencia intrafamiliar. Esa necesidad de afecto y la intención de brindarles amistad y cariño lo motivó a bautizar el programa “Plan Corazón Amigo”. Por eso, los padrinos deben tener disponibilidad y sensibilidad para que puedan proyectar a los niños todo el cariño que necesitan.


Al preguntar al Jefe Rodríguez qué anécdota recuerda, su mente se traslada a instantes de alegría y satisfacción porque a muchos niños les ha dado felicidad. Sin embargo, algunas historias inician con escenas de tristeza. Carlos Enrique trae a la memoria la desolación de dos niños que habitaban al lado de la carrilera del tren, en zona rural de Puerto Salgar. Se les había muerto la mamá y vivían en muy malas condiciones pero la “berraquera” de la niña para afrontar la vida lo dejó perplejo. Todas las mañanas salía a estudiar a la Escuela Seis de Enero y luego rebuscaba el sustento para ella y su hermanito, sin duda, su inocencia guardaba la esperanza de días mejores y así sucedió, Carlos Enrique consiguió que el Instituto de Bienestar Familiar asumiera el caso y los acogiera.

La sensibilidad de este antioqueño ha sido el mejor ejemplo para su familia. Mónica María Londoño, su esposa; Estefanía y Carlos Andrés, sus hijos mayores, han sido un gran apoyo, el mismo que sin duda le dará Emmanuel su hijo menor, quien con tan sólo siete meses de edad se convierte en otro motivo para brindar amor a quienes más lo necesitan.
El Técnico Jefe Carlos Enrique Rodríguez Vahos agradece la calidad humana de personas como el señor Técnico Jefe Israel López Bernal quien en alguna oportunidad tuvo siete niños apadrinados y desde que hace parte del Plan Corazón Amigo él y su familia han cooperado incondicionalmente. Con la colaboración de los integrantes de la Institución y principalmente con la ayuda de Dios, el Plan ha crecido lo que significa que cada vez hay más niños beneficiados y protegidos por los Corazones Amigos de la Fuerza Aérea Colombiana.

Por Teniente Mónica Barrero Montenegro