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Un sueño con alas de metal

Un sueño con alas de metal

Las Reservas de Primera Clase de las Fuerzas Militares son todos aquellos hombres y mujeres que optaron como proyecto de vida por la profesión castrense y quienes luego de cumplir más de dos décadas al servicio del país pasan a uso del buen retiro.

Son ellos hombres y mujeres de nuestro Ejército, Armada y Fuerza Aérea, quienes desde muy jóvenes entregaron sus mejores años para alcanzar una Colombia soberana y salvaguardar cada rincón del territorio nacional siendo ejemplo de compromiso y gallardía, y quienes actualmente gozan del buen uso del retiro, como verdaderos héroes de la patria conservando la esencia y el sentimiento patrio que desde siempre encendió la llama de la vocación.

Con sentimientos encontrados de orgullo y tristeza a la vez, el Técnico Subjefe de la Reserva Activa Miguel Quintero Patiño, recuerda sus inicios en esta vertiginosa misión de alcanzar un sueño en el que las alas serían el camino más rápido para conocer la extensa geografía, conocer nuevas culturas y luchar por el país que un día juró defender.

Los recuerdos lo transportan al año 1996, cuando tenía apenas 16 años, una edad en la que se tienen grandes expectativas, pero al mismo tiempo existen muchas dudas, temores e inquietudes; él recuerda cómo después de un largo proceso, había conseguido escalafonarse como Técnico Cuarto, integrante del Curso No 70 de Suboficiales, superando toda clase de obstáculos, principalmente el económico, además de los exámenes médicos, pruebas de conocimiento, entrevista psicológica; entre otras etapas que parecían ser cada vez más complejas una de la otra.

Aquel día llegó, a las puertas de la Escuela de Suboficiales Capitán Andrés M. Díaz, con una maleta cargada de sueños, para él todos a su alrededor parecían tener la misma ansiedad, observaba a los alumnos de la Escuela como unas figuras imponentes que lucían aquellos uniformes de color azul celeste completamente impecables. Desconociendo todo lo que tenía que ver con rangos y jerarquía, pues en su familia no había militares, para el Alumno Quintero todos eran personas que se encontraban en un nivel superior al interior de un mundo desconocido y hasta ese momento inalcanzable.
De la mano de la mujer que creyó firmemente que aquella idea de vestirse de azul era posible, se encontró con la realidad de dejar atrás a la única familia que conocía, su mamá y tres hermanos, un hogar donde abundaba el amor pero donde habían unas enormes carencias económicas que le hacían creer que no era posible volar demasiado alto; una idea que vería desmoronarse años después a 25 mil pies de altura a bordo de un avión de combate conocido como A-37B Dragón Fly de la Fuerza Aérea Colombiana.

Poco a poco se fue adaptando a lo que ocurría en su nuevo entorno, ya los días no eran tan largos y en la medida que el tiempo pasaba, empezaba a disfrutar de lo que hacía, la instrucción militar, la disciplina, su familia y el orgullo de pertenecer a una gran institución como es La Fuerza Aérea Colombiana lo llenaban de motivación para continuar por esa senda de la milicia.
En el año 2000 el calor de la costa norte lo recibió el Comando Aéreo de Combate No 3, Unidad donde se convirtió en inspector del A37B Dragon Fly, aeronave de combate en la cual participó en diferentes operaciones con resultados importantes que contribuyeron a la consolidación de la Paz en el territorio nacional.

Han pasado 24 años desde aquel memorable día en el que su profunda convicción lo llevó a este nuevo reto, donde además del ámbito castrense conoció y se preparó profesionalmente en el ambiente académico, sumergiéndose en el mundo de la educación. Los conocimientos adquiridos lo convirtieron en el suboficial idóneo para desempeñarse en ESUFA como instructor, allí asumió el reto de estructurar la Tecnología de Gestión de Recursos Aéreos, octavo programa de la oferta académica de la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea Colombiana, Institución de Educación Superior acreditada en alta calidad por el Consejo Nacional de Acreditación CNA.

Para él, su nuevo anhelo es que la educación sea una amalgama perfecta entre disciplina, libertad y valores éticos. A partir del 2018 el Jefe Quintero, Suboficial respetado y reconocido por su impecable presentación y elocuencia pasó a integrar el grupo de la Reserva Activa, sus calidades y cualidades humanas y profesionales le han permitido continuar ejerciendo la docencia para formar en los ámbitos aeronáuticos, espaciales y ciberespaciales dentro del alma mater de la suboficialidad manteniendo siempre la cercanía con la Institución que le otorgó las alas para volar y soñar con alcanzar las estrellas.

Autor: 
T2. Martha Isabel Orozco - Comunicaciones Estratégicas ESUFA
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