Después de una vida dedicada a la Fuerza Aérea Colombiana, el Sargento Primero, grado que ostentaba para la época, en uso de buen retiro recuerda una trayectoria marcada por el paracaidismo, la instrucción y el compromiso. Su historia comenzó en un municipio de Cundinamarca, con un sueño que todavía hoy conserva intacto.


