Carta a un esposo desaparecido en cumplimiento del deber
Bogotá, mayo 14 de 2026
CAPITÁN RAÚL OCTAVIO CASTAÑEDA CÁRDENAS, (Q. E. P. D.)
Hoy recordamos al hijo querido de María Helena Cárdenas y Gregorio Castañeda. Amado y venerado esposo de Lidia Ibeth Florián Cortés. Ejemplar, tierno y dulce padre de Raúl Alejandro Castañeda y Marcela Ibeth Castañeda. Suegro admirado y respetado de Emma Barreto y Francisco Scognamiglio. Abuelito recordado y querido de Mariana Castañeda Barreto.
Amado esposo:
El 14 de mayo de 1991, fuiste desaparecido, torturado y asesinado por las FARC. Quienes violenta y cobardemente acabaron con la vida del Capitán, Oficial y Piloto Militar del avión AC-47 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Tu legado es, el de haber sido un gran hombre, hermosa persona y excelso ser humano. Hijo, Esposo, Padre y hoy Abuelo. Es así, como fuiste obligado a muy temprana edad a iniciar tu último “VUELO HACIA LA ETERNIDAD”.
En esos momentos de tu desaparición transcurrieron para nosotros, las horas más aciagas, terroríficas e imborrables de nuestra existencia; pasaban los minutos y los días y no llegabas a casa, qué angustia tan mortal, sentía que me faltaba el aire, que no podía respirar, que me iba a morir si no llegabas. Le pedía a Dios que, según su voluntad, te permitiera volver al hogar querido, a tu esposa y a tu hijo. Cuántos pensamientos se desataron en mi mente, en especial: Las amenazas que realizaron las FARC a todos los pilotos y militares de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y sus familias. Se estaban haciendo realidad.
No importaba el lugar que habitáramos en la geografía colombiana. Allí nos iban a matar. Esta es la verdad que tuvimos que sufrir los pilotos, militares y sus familias. No fue un invento o cuento de hadas, como muchos pretendieron hacer creer. A mi esposo, el CT. RAÚL OCTAVIO CASTAÑEDA CÁRDENAS (QEPD), le fueron privados todos sus derechos: Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario.
Abruptamente le truncaron su juventud, el sentido de su existencia. Esa vocación tan hermosa de servir con honor a la patria y cuidar a todos los colombianos y a sus familias. Le fueron cercenados todos sus sueños. Una carrera brillante y en ascenso. Una familia basada en principios y valores. En un amor eterno que puede superar hasta la misma muerte. Una esposa que, a pesar del tiempo te sigue amando y extrañando cada día. Unos hijos preciosos de los cuales hoy estarías muy orgulloso. Pues con sus proyectos de vida han reivindicado la Memoria de su Padre.
Tienes que saber que tu ausencia es cada vez más intensa y que tu recuerdo permanece vivo en la mente y corazones de tu familia, amigos y seres queridos.
Tu desaparición forzada, tortura y asesinato, es un crimen de lesa humanidad, que debe ser totalmente reparado, por sus victimarios y el Estado colombiano.
Lidia Ibeth Florián Cortés
Comunicadora Social y Periodista
Subdirectora General de FUNVIDES


