Una historia de transformación territorial ha sido construida durante más de una década en las inspecciones de Güerima, Puerto Príncipe y Chupave, en Cumaribo, Vichada, donde el cacao ha sido convertido en una alternativa rentable para cientos de familias campesinas que decidieron apostarle a la legalidad. Desde el año 2012, este proceso ha sido acompañado mediante la articulación de capacidades de la Fuerza Aérea Colombiana, las instituciones del Estado, empresas privadas y asociaciones productoras, permitiendo que una actividad agrícola sostenible sea fortalecida como motor de desarrollo y bienestar para las comunidades.