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Luisa, madre militar, ejemplo de vocación y disciplina

El rol de ser mamá y militar a la vez, lo asumen muy pocas mujeres que por vocación ingresan a servirle a la nación, pero que también tiene una tarea fundamental en la sociedad que es ser madres.

Este es el caso de la Técnico Tercero, Luisa Fernanda Cañón madre ejemplar que ha logrado compaginar su rol de madre con su vida militar. Si bien reconoce que ha sido un poco difícil, esto ha sido posible gracias al gran apoyo brindado por su esposo, quien también es militar y se despeña en el Grupo de Seguridad y Defensa de Bases No. 10 de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez - EMAVI.

Luisa, quien es Técnico Coordinador Novedades de Personal, asume la responsabilidad de tener toda la documentación al día para generar el bienestar de sus compañeros, puesto que es la encargada de las vacaciones, permisos, subsidios y muchos más, tanto para el personal de la Escuela Militar de Aviación Militar Marco Fidel Suárez, en la cual labora, como del personal del Comando Aéreo de Combate No. 7; sabiendo así que su carga es alta, ella lo asume con amor y vocación.

Luisa, es madre de una hija de tres años; cuando está en su casa, su día a día es como el de cualquier mamá, teniendo a cargo las tareas del hogar y la crianza de su hija; mientras desempeña este gran rol, trata a su vez de enseñar la disciplina, responsabilidad y compromiso a su pequeña, los mismos que aplica diariamente con sus compañeros de trabajo.

“Ser mamá, es brindar amor y todas las demás herramientas que permitan la buena formación de mi hija, es una prioridad en mi vida. Como familia he asumido el liderazgo que debe tener un hogar, toma de decisiones y la fortaleza de darle todo a mi hija mientras su papá está en comisión”, comentó la suboficial.

Sin embargo, reconoció que la parte más difícil es estar lejos de esposo. “Me consume el corazón cada vez que mi esposo se va de comisión , mi hija al no ver a su padre por largos períodos se siente triste y son momentos en los que él se priva de ser testigo de sus pequeños y grandes logros. además la demanda de mi trabajo y la de él hace que se nos dificulta agendar eventos familiares o se pierda la celebración de fechas importantes como los aniversarios, cumpleaños, días festivos o actividades escolares”, añadió.

Para esta joven de apenas 33 años, la vida militar siempre llamó su atención, pero no fue sino hasta que su madre le mostró esta gran vida en la que ahora hace parte, y en la que con orgullo cada mañana se viste de pixelado asumiendo sus responsabilidades como militar, prestando sus servicios de guardia y trabajando para la Institución.

Aunque esta madre militar ha tenido momentos difíciles para sobrellevar ambos papeles, lo ha logrado día a día, siempre orgullosa de lo que ha escogido y reconoce que no cambiaría nada de lo que hoy es, madre, profesional y una gran militar.

Autor
Oficina de Comunicación Pública CACOM 7

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