Con disciplina y compromiso, 18 cadetes que sueñan con volar, dieron un paso clave en su camino para convertirse en pilotos militares. En una emotiva ceremonia en el Comando Aéreo de Combate No. 1, en Puerto Salgar, Cundinamarca, recibieron la tradicional bufanda, un símbolo de esfuerzo y dedicación que caracteriza el rol de los aviadores.

