Disciplina y técnica impulsan a doce alféreces en su camino al vuelo
Lo que hace algunos meses inició con la llegada al Comando Aéreo de Combate No. 4, hoy se traduce en un nuevo paso dentro de su formación; doce alféreces, provenientes de distintas regiones de Colombia y acompañados por un compañero de Guatemala, recibieron la bufanda de vuelo, un símbolo tradicional que representa el progreso alcanzado en el curso básico de pilotos de helicóptero y el compromiso que asumen con la aviación de ala rotatoria.
A lo largo de las primeras semanas, han afrontado un proceso exigente que combina preparación académica, instrucción técnica y entrenamiento operativo, etapas que demandan disciplina permanente y alta capacidad de adaptación. En ese camino, las jornadas de estudio en tierra se integran con los primeros contactos con las aeronaves, donde cada procedimiento se ejecuta con precisión y la seguridad aérea se convierte en principio innegociable.
En este contexto, la entrega de la bufanda no corresponde únicamente a una prenda del uniforme, es una tradición que distingue a quienes avanzan en su tránsito hacia la cabina de vuelo, portarla significa haber superado las fases iniciales del curso y, al mismo tiempo, reafirmar la responsabilidad de continuar preparándose para asumir misiones que exigirán criterio, temple y trabajo en equipo.
El grupo refleja además la diversidad del país, pues reúne alféreces de diferentes regiones que convergen en un mismo propósito de servicio, mientras que la participación del alumno extranjero fortalece los lazos de cooperación y el intercambio de experiencias en materia de formación militar aérea.
De esta manera, el Comando Aéreo de Combate No. 4 continúa consolidándose como escenario clave para la preparación de pilotos de helicóptero, acompañando a estos futuros oficiales en una etapa decisiva de su carrera, en la que cada logro, por pequeño que parezca, los acerca un poco más al momento de volar al servicio de la nación.


