El vuelo de Maicol hacia una nueva vida
Maicol Sebastián Córdoba tiene nueve años, vive en una vereda de Timaná, Huila, y hasta hace unos días, evitaba mirar los espejos, para él, el reflejo no era un aliado, sino un recordatorio de una pregunta dolorosa que le hacía a su mamá: “¿por qué yo no soy como los demás?” su condición física era objeto de burlas y silencios en el colegio, un peso que cargaba en su infancia.
A lo lejos, el sonido del motor de un avión Casa 212 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, FAC, rompió la calma del municipio, y es que no era un vuelo de rutina; a bordo de la aeronave, un equipo de "héroes de bata blanca" de la Fundación IQ Te Quiere viajaba desde Medellín con la misión de transformar 21 vidas.
Para Maicol y su madre, Kelly Joana Calderón, ver aterrizar el avión de la FAC fue el primer alivio, y es que el transporte de los especialistas, los equipos quirúrgicos y los insumos médicos, imposibles de conseguir localmente para una cirugía de este nivel, dependía de esas alas metálicas. "Me siento feliz porque ya no me van a hacer bullying", decía Maicol con la voz entrecortada, mientras se preparaba para entrar al Hospital San Antonio.
Dentro del hospital, el ambiente era una mezcla de nerviosismo y gratitud, el Dr. Juan Carlos Vélez Lara y el cirujano Jaime Restrepo, veterano de 19 años en esta labor altruista, encabezaban un equipo multidisciplinario que incluía anestesiólogos como Luis Fernando Zapata. Juntos, formaban una maquinaria humana que operaba con la precisión de un reloj.
"Es inspirador ver cómo tantas voluntades se unen", comentaba el Dr. Vélez Lara, resaltando que esta era la primera jornada extramural de la fundación fuera de Antioquia; el Alcalde de Pitalito, por su parte, emocionado, definía la escena con gratitud, ver en su municipio por primera vez a estos especialistas reunidos, pero también a los tripulantes de la Fuerza Aeroespacial que permitieron un fin de semana, “la capital de la solidaridad” del Huila.
La jornada no terminó en el quirófano, mientras el balance oficial citaba 21 cirugías exitosas y el traslado prioritario de un niño con osteomielitis hacia Medellín en un vuelo también por la Fuerza, para Kelly Joana el resultado era mucho más profundo, su hijo ya no tendría miedo, ni inseguridades para ir al colegio; “yo sé que desde ahorita todo va a ser mejor para él", afirmaba Kelly con los ojos brillantes, agradeciendo a Dios, a la Fundación y a esa alianza que borró años de sufrimiento en un par de horas.
Al caer la tarde, el equipo médico se preparaba para el regreso, escoltado nuevamente por los hombres y mujeres del CACOM 4, en Pitalito, Maicol ahora sabe que es un campeón, un niño que aprendió que, a veces, los ángeles no tienen alas de plumas, sino alas de metal y uniformes que custodian el cielo colombiano.


