Huilense y tolimense destacan como primeros puestos en exigente curso militar
Para 85 integrantes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, culminar los cursos de Seguridad y Defensa de Bases Aéreas Halcón 51 y Halcón 52 representa mucho más que finalizar una etapa académica. Significa avanzar en el camino profesional que eligieron, asumir nuevas responsabilidades y prepararse para proteger los lugares desde donde se desarrollan las operaciones que contribuyen a la seguridad del país. Durante ocho semanas, cada alumno puso a prueba sus conocimientos, disciplina y capacidad para responder ante situaciones que requieren preparación, carácter y trabajo en equipo.
La formación, con una intensidad de 398 horas, combinó conocimientos en seguridad y defensa de bases aéreas, derechos humanos, preparatoria de tiro, técnicas y tácticas de procedimiento, junto con ejercicios prácticos de control de acceso, puestos de control y combate urbano. Estos escenarios les permitieron comprender la responsabilidad que implica hacer parte de los grupos y escuadrones encargados de proteger las unidades militares y garantizar las condiciones de seguridad para el desarrollo de las operaciones aéreas, espaciales y ciberespaciales de la Institución.
Entre los alumnos, dos historias reflejan el compromiso que hay detrás de esta formación. El Alférez Luis Arteaga, de 24 años y oriundo de Gigante, Huila, obtuvo el primer puesto del Halcón 51, con un promedio de 95,8 %. Para él, avanzar en la carrera militar representa seguir una vocación que nació de su pasión por la vida castrense, pero también una manera de construir un proyecto de vida que llena de orgullo a su familia. Su resultado es el reflejo de la disciplina y dedicación que ha puesto en un camino profesional elegido con convicción.
En el Halcón 52, el primer puesto fue para el Alumno Jhon Cortés, de 25 años y oriundo de Ibagué, Tolima, quien alcanzó un promedio de 94,6 %. Su desempeño es resultado de la constancia con la que ha asumido cada reto de su formación y de la motivación de seguir creciendo dentro de la Institución. Para él, como para los demás graduados, este logro representa una nueva oportunidad para poner sus capacidades al servicio de Colombia y una razón más para que sus familias se sientan orgullosas del camino que han elegido.


