Nataly Salinas: Suboficial con las botas bien puestas que abastece aeronaves militares
Con carácter firme, mirada decidida y el orgullo de servir a su país, la Técnico Cuarto Nataly Salinas, oriunda de Mariquita, Tolima, se ha convertido en un ejemplo de disciplina, valentía y empoderamiento femenino al interior de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. A sus 24 años y con cinco años de servicio en la Institución, esta Suboficial del Curso Regular No. 95, de la especialidad de Abastecimientos Aeronáuticos, ha demostrado que no existen límites cuando la vocación de servicio guía cada paso.
Su historia no solo se construye desde el compromiso, sino desde la decisión de desafiar paradigmas. Nataly eligió desempeñarse como Técnico Operario en Combustibles de Aviación, un rol tradicionalmente ejercido por hombres, asumiéndolo como una oportunidad para demostrar que las profesiones no tienen género. Hoy, como la primera mujer en llevar a cabo esta labor en el Comando Aéreo de Combate No. 1, su nombre se escribe con determinación en un escenario donde el esfuerzo físico, la exigencia operativa y la precisión técnica, son fundamentales para el cumplimiento de la misión.
Su día a día transcurre entre pruebas de calidad, medición de tanques, suministro de combustible a aeronaves, entre otras labores complejas, incluso en condiciones de operación en caliente, donde cada segundo cuenta. A esto se suma la conducción de carrotanques de gran capacidad y la responsabilidad de garantizar, durante turnos de 24 horas, que cada operación se ejecute con seguridad y eficiencia. Su labor también incluye tareas administrativas y la gestión de sistemas logísticos institucionales, aportando a la coordinación integral de las operaciones aéreas.
No ha sido un camino fácil. Ingresar a un entorno predominantemente masculino implicó enfrentar múltiples desafíos; sin embargo, con disciplina, carácter y resultados, la Técnico Cuarto Nataly Salinas se ha ganado el reconocimiento en el CACOM 1, una Unidad Militar Aérea ubicada en el corazón del Magdalena Medio, específicamente en Puerto Salgar, Cundinamarca.
Hoy, su historia trasciende más allá de una especialidad, es un mensaje contundente para todas las mujeres que sueñan con servir, liderar y transformar. Con las botas bien puestas y la frente en alto, Salinas representa a una nueva generación de mujeres que impulsan el cumplimiento de la misión institucional reafirmando que el coraje también tiene nombre femenino.


