Como miles soñando con la opulencia, Montiel llegó en 1982 a la región de Güérima, Chupave y Puerto Príncipe, en el sur del departamento de Vichada, fronterizo con Venezuela y a las puertas de la Amazonía.
"Me dijeron que sembrar coca era muy bueno", comentó Montiel a la AFP en Guérima, donde reside junto a los menos de mil habitantes que quedan en una zona que llegó a tener una población de 12.000, conocida como el "triángulo del mal" por su difícil acceso.

