A más de 14.000 pies de altura, cuando la rampa se abre y el viento anuncia el inicio de la maniobra, se da un salto al vacío y hacia el cumplimiento del deber; en ese instante se pone a prueba la convicción de los paracaidistas, quienes eligieron servir a Colombia desde las alturas, asumiendo desafíos que demandan precisión, fortaleza mental y un compromiso inquebrantable con la nación.

