Entre la neblina que abraza las montañas de Icononzo, el aroma del café comienza a contar una historia distinta; allí, donde durante años el eco del conflicto marcó la vida de sus habitantes, hoy la tierra florece con nuevos propósitos y las manos que antes estuvieron ligadas a un pasado, ahora cultivan granos que evocan reconciliación, resiliencia y esperanza.

