Hay decisiones que cambian vidas. Así ocurrió en 2009, cuando Diego Alexander Hernández Hernández decidió prestar su servicio militar en el Comando Aéreo de Transporte Militar. Quería servirle a su país, pero también deseaba ponerse a prueba, medir su disciplina, fortalecer su carácter y demostrar que estaba preparado para asumir grandes responsabilidades. Entre formaciones exigentes, largas jornadas y orden cerrado, comprendió que la Fuerza Aeroespacial Colombiana no era solo una institución, era una verdadera escuela de liderazgo, temple y convicción.

