Durante cinco años, Dimatea puso su entrenamiento, disciplina y extraordinario olfato en pro de la seguridad, contribuyendo a la detección de explosivos y a la defensa de quienes diariamente desarrollan la misión de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Este pastor alemán culminó su tiempo de servicio en el Comando Aéreo de Combate No. 5, CACOM 5, e inició una nueva etapa junto a una familia colombiana.

